Se espera que esté disponible para su comercialización en los próximos meses. Esta innovadora batería funciona a partir del isótopo radiactivo Níquel-63, encapsulado entre capas de diamante artificial que actúan como semiconductores. A medida que el isótopo se desintegra, emite partículas que son convertidas en electricidad. También puedes leer: China lanzará bonos verdes de USD 825 millones en la Bolsa de Londres para apoyar los objetivos climáticos Si bien la tecnología nuclear aplicada a baterías no es nueva, es la primera vez que se presenta en un formato tan compacto y con potencial de producción masiva. La BV100 genera una potencia de 100 microvatios a 3 voltios, ideal para alimentar sensores y dispositivos de bajo consumo. Aunque aún no es apta para celulares o relojes inteligentes, Betavolt ya trabaja en una versión de 1 vatio, prevista para finales de este año. Gracias a su diseño modular, varias baterías pueden conectarse en serie o en paralelo para incrementar su capacidad energética, lo que abre un abanico de aplicaciones en sectores como la medicina, industria aeroespacial, defensa e Internet de las Cosas (IoT). El mayor interrogante gira en torno a la seguridad. A pesar de que el Níquel-63 es de baja radiactividad, sigue siendo un material potencialmente peligroso. De hecho, la batería incluye una advertencia explícita: “No desarmar la batería”. La ventaja es que, una vez transcurridos los 50 años, el isótopo se transforma en níquel estable, dejando de representar un riesgo. También puedes leer: China lanza centro de datos con Ia en el óceano para impulsar la computación sostenible Aunque proyectos similares se desarrollan también en Estados Unidos y Europa, la iniciativa de Betavolt representa un hito en el acceso comercial a esta tecnología. Con posibles aplicaciones que van desde sensores en entornos extremos hasta dispositivos médicos implantables, las baterías nucleares podrían transformar el suministro energético a largo plazo. Sin embargo, su adopción masiva plantea desafíos regulatorios, ambientales y éticos que aún deben resolverse. Fuente: El Diario de La Pampa.