En Pekín, el distrito de Dongcheng implementa un sistema de encapsulamiento de obras mediante grandes estructuras inflables, diseñadas para reducir el impacto que generan las construcciones en entornos urbanos activos. La solución responde a un problema recurrente en ciudades: ruido, polvo y afectación a residentes y comercios durante procesos constructivos. Para mitigar estos efectos, se han desarrollado “burbujas” de hasta 50 metros de altura y superficies cercanas a los 10.000 m², capaces de aislar completamente la obra del exterior. También puedes leer: Ferrisariato en Casas Project 2026: pequeñas decisiones, nuevas formas de habitar. Uno de los casos se ubica en la calle Wangfujing, donde se ejecuta la remodelación de la Librería de Idiomas Extranjeros. El proyecto utiliza una membrana neumática autoportante junto con cerramientos perimetrales, lo que permite contener la actividad constructiva dentro de un entorno controlado. Según autoridades del distrito, estas estructuras bloquean más del 95% del polvo generado y mantienen el ruido por debajo de los 50 decibeles, reduciendo de forma significativa las molestias en zonas de alta actividad comercial. A nivel técnico, el sistema permite operar en distintas condiciones climáticas, disminuyendo interrupciones en obra en más del 90%. Esto se traduce en una reducción estimada del 20% en los tiempos totales de construcción. En el caso específico implementado en Dongcheng, la estructura cuenta con un área aproximada de 1.854 m², con accesos habilitados para circulación de vehículos y maquinaria, manteniendo la operatividad del proyecto dentro de un espacio completamente cerrado. La estrategia introduce un enfoque distinto en la gestión de obra urbana: encapsular la construcción para sostener la dinámica de la ciudad mientras se ejecutan proyectos, reduciendo fricción con el entorno inmediato. Fuente: Ok Diario.