El sistema utiliza impresión 3D in situ y energía solar concentrada para fundir el regolito (el suelo lunar) y moldearlo en bloques de alta resistencia, acercando la posibilidad de construir infraestructuras habitables en el satélite natural. También puedes leer: Sobretasa arancelaria de EE.UU. sacude el comercio bilateral con Ecuador: sectores exportadores en alerta Energía solar concentrada: el núcleo del proceso Según Yang Honglun, ingeniero sénior del proyecto, la tecnología emplea un reflector parabólico que concentra la radiación solar y la canaliza a través de una fibra óptica. En su extremo, la luz alcanza una intensidad 3.000 veces superior a la solar convencional, generando temperaturas superiores a los 1.300 °C, suficientes para fundir el regolito sin necesidad de aditivos. El resultado son ladrillos de alta densidad y resistencia mecánica, ideales para construir caminos, plataformas para equipos y capas protectoras en hábitats lunares. Adaptación a la diversidad del regolito Debido a que la composición del suelo lunar varía significativamente entre regiones, el equipo desarrolló simulaciones de regolito para probar distintos diseños y materiales antes de definir el prototipo final. El desarrollo del sistema tomó dos años, durante los cuales se abordaron desafíos como la transmisión eficiente de energía solar y la movilidad de materiales en un entorno sin atmósfera ni gravedad terrestre. Hacia un sistema constructivo integral Aunque los ladrillos representan un avance clave, no son suficientes por sí solos para construir estructuras habitables. Yang aclara que, en condiciones extremas como el vacío espacial y la baja gravedad, los ladrillos deben combinarse con módulos rígidos y cubiertas flexibles para formar sistemas arquitectónicos completos. El enfoque contempla: Fabricación de ladrillos in situ Ensamblaje de componentes arquitectónicos Evaluación estructural en condiciones lunares reales Integración con robots de construcción autónomos Camino hacia la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS) Este avance se enmarca en el ambicioso plan de China para liderar la construcción de la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), que combinará módulos en órbita y en la superficie lunar. El proyecto contempla dos fases: Modelo básico: previsto para 2035 en el polo sur lunar Modelo ampliado: proyectado para la década de 2040 También te puede interesar: Trump impone nuevos aranceles y sacude el tablero global: Ecuador entre los afectados Ensayos espaciales en curso Como parte del proceso de validación, en noviembre de 2024 ladrillos fabricados con suelo lunar simulado fueron enviados a la estación espacial china a bordo de la nave Tianzhou-8. Allí, los astronautas realizarán pruebas para evaluar: Resistencia mecánica Comportamiento térmico Capacidad de soportar radiación cósmica Los resultados serán clave para garantizar la viabilidad de construcciones permanentes en la superficie lunar. Fuente: Noticias Ambientales