Este proyecto fue originalmente diseñado para medir el impacto de la inversión en sostenibilidad, aunque no tenía un enfoque en la empresa privada. Desde entonces, la metodología ha sido implementada por más de 30 gobiernos. Además, la han usado el PNUD y el Banco Mundial para evaluar el índice de pobreza multidimensional y crear políticas públicas efectivas. La adaptación de esta herramienta al ámbito empresarial surge a partir de la colaboración con un banco privado en América, interesado en utilizar este índice para mejorar el bienestar de sus colaboradores. El objetivo principal de esto fue establecer una línea base de pobreza multidimensional que oriente el diseño de inversiones y permita un seguimiento constante del progreso y el impacto generado. Y de la Puente recalcó que existen algunos drivers para adoptar este modelo como una herramienta de gestión empresarial en el sector privado. Uno sería un interés genuino por descubrir el estado de bienestar de los colaboradores y mejorarlo. Otro es para cumplir con estándares establecidos por entes reguladores. O incluso para cumplir requisitos y recibir créditos de diversos tipos. Wise Responder cuenta con una encuesta de bienestar y una plataforma de análisis de datos, que son las herramientas esenciales para transformar la data en acciones concretas. Y los resultados de la implementación de este modelo pueden efectivamente impulsar un mayor bienestar en los colaboradores, así como ayudar a las empresas a cumplir con regulaciones, satisfacer demandas de mercados extranjeros y mucho más. El enfoque en los cuatro pilares del IPM de Wise Responder son los que llevarán a inversiones enfocadas y a una medición clara del retorno de la inversión. Estos son, como primero, la medición objetiva del bienestar integral de los grupos de interés; en segundo lugar, la estrategia integrada para impulsar el círculo virtuoso de crecimiento inclusivo. El tercer pilar es la operativización de la estrategia con enfoque en resultados. Y finalmente el seguimiento transparente y comunicación efectiva del proceso. Paula habló también de que esta metodología permite tener resultados de los análisis e implementación de estrategias en seis meses. Y presentó una línea del tiempo aproximada en la que se detalla lo que sucede cada mes. El primer mes, por ejemplo, es de preparación. Durante el segundo mes se realiza la medición, en el tercer mes el análisis. Y entre el cuarto y sexto mes suceden: el diseño e implementación de iniciativas, para cerrar con la medición de impacto.