Este concepto, que se ha vuelto cada vez más popular en el ámbito de la construcción sostenible, no solo promueve la eficiencia energética, sino que también respeta y aprovecha al máximo los recursos naturales del entorno. Pero, si bien es un concepto que ahora está en tendencia, sus orígenes se remontan a muchísimos años atrás. Historia de la Passivhaus: Aunque el término Passive House fue acuñado a finales de los años 80, la idea de utilizar los recursos naturales para optimizar el confort en las edificaciones tiene raíces mucho más antiguas. Un ejemplo claro es la reflexión del filósofo Sócrates, quien ya en la antigüedad proponía orientaciones arquitectónicas para aprovechar la energía solar en invierno y proporcionar sombra en verano. Esta visión fue retomada y adaptada durante el Imperio Romano, influenciando las construcciones de la época. Sin embargo, fue durante la crisis energética de los años 70 cuando la arquitectura pasiva volvió a ganar protagonismo. Este resurgimiento culminó en 1991 con la construcción del primer edificio Passive House en Darmstadt, Alemania, un hito que marcó el inicio de una tendencia global hacia construcciones más sostenibles y energéticamente eficientes. Certificación y Herramientas El Passive House Institute (PHI) certifica construcciones Passivhaus y ofrece herramientas útiles como el Passive House Planning Package (PHPP) para certificar proyectos en fase de redacción. La certificación es otorgada por un profesional acreditado por el PHI. Además, bim2PH conecta software BIM como Revit o ArchiCAD con el PHPP. También te puede interesar: One Central Park: Un ícono de arquitectura sostenible en el horizonte de Sídney Características clave de una Passivhaus El estándar de las Casas Pasivas sigue una serie de principios fundamentales que aseguran su eficiencia energética y su confort interior. Entre ellos destacan: Diseño bioclimático: Estas construcciones aprovechan las condiciones climáticas del entorno, teniendo en cuenta factores como la orientación, la compacidad del edificio y la protección solar para minimizar el consumo energético. Aislamiento térmico: Un espesor adecuado de aislamiento térmico garantiza la protección contra el calor y el frío, manteniendo la calidad de vida en el interior de la edificación. Ausencia de puentes térmicos: Eliminar los puntos débiles en la envolvente del edificio es crucial para evitar pérdidas de energía. Hermeticidad: Una envolvente térmica hermética previene filtraciones de aire, reduciendo significativamente la pérdida de energía. Ventanas de altas prestaciones: Vidrios triples y perfiles aislantes ayudan a mantener la hermeticidad y mejoran la eficiencia energética. Protección solar: Es esencial para evitar el sobrecalentamiento interior, especialmente en climas más cálidos. Construcción ecológica: Una Passivhaus debe integrarse en su entorno natural, respetando el medio ambiente en todas sus fases de construcción ¿Cuánto cuesta construir una Casa Pasiva? Aunque construir una Passivhaus puede ser entre un 4% y un 25% más costoso que una construcción tradicional, este sobrecoste se amortiza en los primeros cinco a diez años gracias al ahorro energético. Después de este período, los beneficios son evidentes, tanto en términos de costos como de calidad de vida. Foto: ‘No Footprint House’ diseñada por A-01 (Oliver Schütte), ubicada en Costa Rica