Cuando el Centro de Promoción de la Mujer (CEPAM) comenzó su labor, la igualdad de género apenas comenzaba a emerger como un tema importante en la sociedad ecuatoriana. En ese momento, prevalecía un profundo desconocimiento sobre los derechos y desafíos que enfrentaban las mujeres en una sociedad en la que las leyes y las actitudes aún perpetuaban la discriminación.Pero a lo largo de los años, “CEPAM se ha caracterizado por ser pionero en la defensa de los derechos de las mujeres”, asegura Ledy Zúniga, una abogada que desempeña un importante rol en la asamblea del centro. La organización fundó la Casa de la Mujer, proporcionando un espacio seguro para las víctimas de violencia y contribuyendo a cambiar la vida de muchas mujeres. Luego, con la creación de la Casa Matilde, se amplió su alcance, brindando refugio a mujeres y sus hijos que necesitaban alejarse de situaciones extremadamente violentas. Además, CEPAM participó en reformas legislativas importantes en Ecuador, incluida la creación de la primera Ley de Prevención de la Violencia (Ley 107). Su trabajo también influyó en la inclusión de la prevención de la violencia y la no discriminación en la Constitución del país. Una de sus luchas más notables fue lograr que el feminicidio se reconociera como un delito separado en lugar de simplemente catalogarse como violencia intrafamiliar. El compromiso de CEPAM no se limita a la atención y protección de las víctimas, sino que también se extiende a la prevención de la violencia de género en el ámbito empresarial. Reconociendo que las empresas desempeñan un papel significativo en la promoción de la igualdad de género y la prevención de la violencia, es por ello que la organizacion -junto con el Consejo Provincial de Pichincha- pusieron en marcha el ‘Pacto de la Igualdad’, que hasta ahora agrupa a mas de 40 empresas. Y además forma parte de la iniciativa Empresa Segura impulsada por la Cámara de Industrias y Producción (CIP) y el programa Previ Mujer de la GIZ. Este pacto tiene como objetivo sensibilizar, capacitar y brindar apoyo a las empresas para que puedan identificar y prevenir casos de violencia en el lugar de trabajo, reduciendo así la pérdida económica asociada a la violencia de género. También se esfuerza por eliminar la brecha salarial entre hombres y mujeres y promover la participación de las mujeres en roles gerenciales y de toma de decisiones. En este contexto, “los jóvenes son la piedra angular donde debe iniciar esta lucha por la igualdad de género y la prevención de la violencia”, asegura Ledy. Ellos representan una esperanza para la transformación, ya que cada vez más demuestran una firme determinación de vivir en una sociedad libre de discriminación y violencia de género. Ledy hace un llamado para que más jóvenes se sumen a esta causa, ya que su participación es esencial para el futuro de la igualdad de género. A pesar de los desafíos, la CEPAM continúa trabajando incansablemente para lograr un Ecuador y un mundo donde las mujeres no enfrenten el riesgo de violencia simplemente por ser mujeres. “La tarea es ardua, pero con la dedicación de individuos y organizaciones comprometidas, es posible acercarnos al objetivo de igualdad de género antes de 2030”.