Este es el caso de Volkswagen, el segundo fabricante mundial que como muchas compañías automovilísticas ha dejado de servir vehículos en Rusia, y cuyo consejero delegado, Herbert Diess cree que el conflicto podría tener consecuencias "mucho peores" que la pandemia si se prolonga en el tiempo. La situación bélica "podría llevar a grandes subidas de precios, escasez de energía e inflación", ha pronosticado el primer ejecutivo de Volkswagen en declaraciones al Financial Times, en las que ha señalado que "la amenaza de esta guerra para Alemania y Europa es enorme". También te puede interesar: TikTok suspende la creación de videos y transmisiones en vivo en Rusia Volkswagen decidió hace una semana detener la producción en sus fábricas rusas de Kaliga y Nizhny Novgorod y dejar de exportar vehículos al país. El mercado ruso supone para la marca alemana unos 199.200 vehículos vendidos en 2021, de los cuales la mayoría producidos en el propio país (170.300), por los datos de su web oficial. Pero la guerra no solo ha afectado a sus plantas en Rusia, sino que también ha tenido que detener la actividad en factorías alemanas como Zwickau —la más importante de Europa en fabricación de eléctricos, que produce 1.200 al día— o Dresde, debido a los problemas de sus proveedores en la zona occidental de Ucrania, según informó un portavoz de la compañía Automotive News. Fuente: Business Insider