Con 26 años de trayectoria en PwC Ecuador, Esteban Valencia no solo ha construido una carrera sólida dentro de una de las firmas de servicios profesionales más importantes del mundo, sino también una vida marcada por el equilibrio, el deporte y el compromiso con el desarrollo del talento. Desde que ingresó a la firma en 1999, ha vivido una evolución profesional y personal que hoy, como CEO, le permite liderar con visión humana, estratégica y global. Esteban nació en Quito. Sus estudios los realizó en el Colegio Borja 2 y luego siguió Finanzas en la Universidad Internacional SEK. El cuenta que siempre ha sido muy estructurado, enfocado en la planificación y ligado al deporte. “Jugué fútbol casi a nivel profesional, también hice natación y tenis”, cuenta con nostalgia. Conversamos con el niño que soñaba en trabajar en el FMI, el profesional que creció entre tres continentes, el padre de familia que cree en el alma como fuente de equilibrio y el líder que piensa en dejar una mejor firma para las próximas generaciones. ¿Qué te motivó a estudiar Finanzas y Economía? Desde niño admiré mucho a mi papá, quien trabajaba en el mundo de la banca. A los 10 años ya quería estudiar Economía y trabajar en el FMI, pero a los 17, influenciado por él y sus amigos, decidí estudiar Finanzas. Fue una gran decisión. ¿Cómo llegó a PwC? Por casualidad. Iba a hacer pasantías en la firma, pero me contrataron directamente. Tenía 20 años y estaba en mi mejor momento. Entré con energía, motivación y claridad. PwC me ofreció un mundo de oportunidades. Me fascinó el acceso a las mejores empresas, el aprendizaje y el formar equipos. ¿Cómo ha sido tu trayectoria internacional en la firma? Luego de cuatro años, fui a Dallas, Texas, a un programa de movilidad de la firma. Ahí crecí mucho personal y profesionalmente. Después estuve en Perth, Australia, en el sector minero, donde entendí el verdadero equilibrio entre vida y trabajo. Luego pasé cuatro años en Brasil, liderando equipos regionales y participando en procesos de oferta pública inicial (IPO). Esas experiencias me dieron una perspectiva global muy valiosa. ¿Cómo manejas el equilibrio entre vida profesional y personal? El deporte ha sido mi ancla. Me da claridad, disciplina y paz. También he hecho coaching y sigo corrientes como el estoicismo. Creo que no solo debemos trabajar cuerpo y mente, sino también el alma. Cuando uno se conoce emocionalmente, puede liderar con mayor madurez. ¿Cómo describirías la cultura interna de PwC? Es una cultura basada en la ética, el respeto y la inversión en talento. Tenemos procesos sólidos, cero tolerancia a lo antiético, y una identidad muy fuerte. Contamos con programas de formación globales y tecnología de punta. Es una gran familia: han pasado más de 7.000 personas por la firma en Ecuador y muchas siguen sintiéndose parte de PwC. También te puede interesar: Marketing de Influencers: El poder de las audiencias auténticas ¿Qué es lo que más te ha gustado de PwC? Ver cómo jóvenes profesionales entran a la firma y llegan a ser socios. Ese es el mayor mensaje de gratitud de una organización. Como socio, tienes la responsabilidad de dejar una firma mejor que la que recibiste. ¿Qué distingue a PwC en su relación con los clientes? La calidad. No trabajamos con cualquier empresa, solo con las que comparten nuestros valores. Presentamos propuestas solo cuando tenemos el expertise y la capacidad técnica para hacerlo. Nuestros servicios están respaldados por estructuras sólidas, tecnología global y equipos altamente capacitados. ¿Cómo integran la sostenibilidad en la firma? La sostenibilidad no es solo el aspecto ambiental, se trata de equidad de género, ética, gobernanza, conciencia profesional. Tenemos el programa Net Zero con el que esperamos ser carbono neutral en 2030. Trabajamos con proveedores sostenibles y asesoramos a empresas en bonos verdes, créditos climáticos y más. ¿Cuál es el legado que quisieras dejar en PwC? Quiero dejar una firma mejor de la que recibí, con gente comprometida y con identidad. Profesionales que se sientan parte de algo más grande. Mi mayor deseo es que quienes estén aquí mañana sigan construyendo sobre lo que hemos logrado hoy. ¿Algún consejo para las nuevas generaciones? Una carrera profesional no es una carrera de velocidad, es de resistencia. De los 20 a los 30 años hay que aprender; de los 30 a los 40, producir; y luego, ver los réditos. Nada reemplaza a la experiencia. El crecimiento técnico es vital, pero el personal también. La madurez y el criterio hacen a un gran profesional. Esteban Valencia es de aquellos ejecutivos que lideran con convicción y propósito las organizaciones. Su historia no solo es una evidencia del crecimiento dentro de una organización global, sino una prueba de coherencia entre los valores que profesa y las decisiones que toma. Su visión de liderazgo combina estrategia, humanidad y un firme compromiso con el desarrollo sostenible y ético. En tiempos volátiles, el alto ejecutivo recuerda que el verdadero impacto se construye a largo plazo, con esfuerzo, visión y una clara noción del legado que se quiere dejar. Por ello, PwC Ecuador está en ese rumbo. "Formar líderes es más valioso que dar instrucciones. Eso define nuestra cultura". Por: Andrés Calvopiña Cervantes Fotos: Vicente Costales