Según Mark Finley, investigador especializado en energía y petróleo del Centro de Estudios de Energía del Instituto Baker de la Universidad de Rice, en 2020 hubo una gran vinculación entre el embate global de la COVID-19 con la caída de los precios del crudo. El precio del WTI alcanzó apenas USD 40 hace un año, 20% más bajo que antes de la irrupción del coronavirus y llegó a cotizarse brevemente en términos negativos. Ahora, el aumento del precio del crudo está relacionado a dos factores: la reactivación de la demanda y el control a la oferta. La relajación de las medidas asociadas a la contención de la pandemia ha permitido la reactivación económica y la movilidad contribuyendo a un aumento de la demanda de crudo. Por otro lado, el control de la oferta se debe a una combinación de recortes deliberados de producción acordados por la OPEP y otros productores no OPEP; y a la caída de la producción en Estados Unidos. El acuerdo de la OPEP, Rusia y otros productores consiste en aumentar la oferta de forma progresiva. Sin embargo, los productores estadounidenses han optado por una estrategia nada usual, el de no aumentar la extracción de crudo a pesar del incremento de los precios. Esta decisión ha sido tomada por la actitud de los inversores, quienes se han vuelto más cautos y prefieren que las empresas usen los recursos de forma astuta en lugar de aumentar la explotación del petróleo de esquisto, cuyos pozos pueden estar operativos en un plazo breve y que no requiere de grandes inversiones a largo plazo. De igual manera, la recuperación de la demanda ha desencadenado problemas en la cadena de suministros y en un aumento de los precios de las materias primas, derivando en una relativa escasez de cierto tipo de productos que está alimentando presiones inflacionarias. Para José Valera, abogado y experto petrolero, “el aumento del precio del crudo de barril contribuye a una subida en la inflación por el simple hecho de que el petróleo es una materia prima para la elaboración de muchos productos” como la gasolina y diesel, combustibles para el transporte y la generación de electricidad. Fuente: BBC