Durante la jornada se dio atención a 800 arbolitos previamente sembrados, con labores de limpieza de coronas, colocación de abono, tutores para enderezar plantas decaídas y remoción de maleza y hojas secas que en época seca presentan un alto riesgo de combustión. Las especies nativas intervenidas -arrayanes, romerillo, fitosforo, arupo, níspero y nogal- forman parte de un proceso de restauración ecológica impulsado en fases anteriores por Cascos Verdes, con el objetivo de fortalecer la biodiversidad y recuperar los ecosistemas urbanos. El mantenimiento resulta decisivo: diversos estudios advierten que hasta el 80% de los árboles jóvenes pueden morir si no reciben cuidados adecuados en sus primeros tres años de vida, principalmente por la falta de agua y competencia con maleza. Una semana después, el sábado 13 de septiembre, Cascos Verdes trasladó sus esfuerzos al Parque Chilibulo, donde se dio mantenimiento a 500 plantas nativas de arrayán y romerillo. La jornada incluyó coronas de limpieza, fertilización, retiro de material seco y la colocación de palos tutores para sostener a los arbolitos afectados por el viento y las condiciones climáticas. Al igual que en el Metropolitano, la minga contó con la participación de voluntarios, cuyo trabajo fue clave para fortalecer el crecimiento de las especies y asegurar su supervivencia. El objetivo común de estas acciones ha sido reducir la mortalidad de las plantas, prevenir incendios forestales y consolidar un proceso de restauración que no termina con la siembra, sino que exige continuidad y cuidado. De esta manera, Cascos Verdes reafirma su compromiso con la resiliencia ambiental de la ciudad, involucrando a la comunidad en la protección de las áreas naturales frente al cambio climático y fomentando una cultura de corresponsabilidad ambiental.