En San Marcos, una de las zonas donde el Centro Histórico todavía se siente más habitado que visitado, hay edificaciones que han resistido el paso del tiempo en silencio. Casa Sotomayor era una de ellas. No estaba en ruinas, pero tampoco en funcionamiento. La reapertura parte de una constatación bastante directa: cuando un inmueble patrimonial queda sin uso, entra en un proceso lento de deterioro. Durante cerca de 30 meses, el trabajo se enfocó en resolver una pregunta concreta: cómo devolverle actividad sin borrar lo que ya existía. 1.100 m2 de área intervenida, un espacio que articula gastronomía, cultura y comercio. USD 1.2 millones fue el monto aproximado de inversión que demandó el proyecto. También te puede interesar: Liderar sin etiquetas: decisiones, confianza & resultados en la operación local de Saint-Gobain Un proyecto que cambia de rumbo para poder sostenerse La inversión bordeó los USD 1.2 millones y generó alrededor de 200 empleos entre directos e indirectos. Es una escala que obliga a mirar el retorno con otra lógica. Ese horizonte terminó influyendo directamente en el rumbo. Casa Sotomayor no nació como lo que es hoy. “El principal punto de inflexión fue replantear la visión inicial del proyecto. En un inicio, Casa Sotomayor se pensó como un proyecto de hospitalidad. El hecho de ver que había otros actores interesados en el inmueble, con una visión distinta y complementaria, nos motivó a creer en ese nuevo modelo”, señala Ana María Sotomayor, Gerente General del Grupo Empresarial SRS, un holding familiar con operaciones en distintos sectores. El espacio ahora articula gastronomía, cultura y comercio bajo una lógica bastante concreta: sostener actividad en el tiempo. Con 1.100 m² intervenidos, la dinámica se construye por capas, integrando propuestas que permiten que el lugar mantenga vida más allá de momentos puntuales. Uno de los núcleos es la Sala Sonia Salvador. Ahí, la exposición ‘Legado' plantea una relación más cercana con el patrimonio. “La sala propone una experiencia donde el espectador no es pasivo, sino que conecta con la memoria propia y colectiva. El patrimonio no es solo físico, también está en los oficios, en los gestos y en lo que se transmite”, dice Sonia Salvador, Presidenta de la Asamblea de Familia Sotomayor Salvador. A esto se suma Shamuna, una marca vinculada al diseño y estilo de vida, liderada por Nicolás Sotomayor, que introduce una capa contemporánea dentro del conjunto. Lo que empieza a hacerse evidente En paralelo, hubo decisiones menos visibles pero determinantes. Una de ellas fue el tratamiento de la humedad, un problema recurrente en este tipo de edificaciones. La intervención incorporó sistemas de impermeabilización de Imptek – Saint-Gobain, adaptados a estructuras tradicionales, clave para la durabilidad del inmueble. A partir de esa experiencia, aparecen preguntas que van más allá de este caso. “Primero, desde lo técnico, conservar el estilo y tener marcos claros que permitan intervenir inmuebles patrimoniales con criterios de conservación. En la parte regulatoria debe existir incentivos hacia la inversión privada y procesos ágiles que motiven la inversión privada”, detalla Ana María. La lectura también se construye desde lo que empieza a pasar alrededor. “Indicadores como flujo de visitantes, ocupación de locales y generación de actividad comercial y progresivamente el interés de nuevas inversiones en el entorno”, explica sobre las métricas que observarán en esta nueva etapa. Casa Sotomayor abrió sus puertas en abril con esa expectativa. Con el tiempo, será más fácil leer su impacto. Por ahora, deja una señal clara: cuando un inmueble vuelve a activarse, el entorno empieza a moverse con él.