De acuerdo con datos del mercado secundario, los relojes de Cartier han registrado una valorización cercana al +60% desde 2018, superando el crecimiento de Rolex, que se ubica alrededor del +40% en el mismo periodo. Este desempeño responde a la creciente demanda por piezas icónicas y a una estrategia de posicionamiento basada en exclusividad y legado. Modelos clásicos como el Tank o el Santos han sido determinantes en este repunte, consolidándose como piezas de colección con alta liquidez. En algunos casos, estos relojes pueden cotizarse en el mercado por encima de su precio original, especialmente cuando se trata de ediciones limitadas o piezas en excelente estado. También puedes leer: Budweiser apuesta por la inteligencia artificial para celebrar 40 años de alianza con la FIFA. Aunque Rolex mantiene una fuerte presencia global, su valorización ha sido más estable y menos acelerada en los últimos años. Esto se explica, en parte, por una mayor oferta relativa de ciertos modelos frente a la percepción de escasez que impulsa a otras marcas dentro del segmento de lujo. El auge de este tipo de activos también se da en un contexto de diversificación de inversiones. Frente a la volatilidad de los mercados financieros, los bienes tangibles como relojes, arte o coleccionables han ganado protagonismo como refugios de valor. En este mercado, factores como la autenticidad, la rareza, el estado de conservación y la historia de cada pieza son determinantes para su valorización, lo que exige conocimiento especializado y una visión de inversión a largo plazo. Fuente: Bloomberg Línea