En su estudio, Zimbalist prepara un “vaso para mostrarle al mundo” con una mezcla efervescente de almidón de maíz, carragenina (un espesante derivado de algas), tapioca y glicerina, a la que añade agua y un aroma mentolado. Una vez vertida en moldes de silicona, como corazones u hojas, la mezcla se endurece en piezas que luego se cosen, convirtiéndose en prendas únicas. Del arte biodegradado a la pasarela Zimbalist presentó su colección Spring/Summer 2025 (SS25), una exploración poética de biomateriales en vestidos de noche. Inspirada en paisajes naturales, la diseñadora utilizó bioplásticos suaves combinados con tules y colores pastel, evocando formas vegetales con textura orgánica y fluidez. La colección Fall/Winter 2025 (FW25) continuó esa línea, elevando los bioplásticos al crear capas moldeadas sobre tejidos tradicionales, generando piezas tridimensionales que interactúan con ilustraciones florales en tela. Zimbalist describió esta fusión como una manifestación del presente desbordado de residuos plásticos, retocados con belleza orgánica. También te puede interesar: De Wimbledon a un nuevo hogar: Pelotas de tenis convertidas en refugios para ratones de campo Vocación más allá de la moda Caroline Zimbalist representa una vanguardia donde la moda se convierte en laboratorio. Sus bioplásticos, hechos a mano con ingredientes naturales, no solo desafían las convenciones textiles, sino que abren nuevas preguntas sobre producción, belleza y responsabilidad. Su bioplástico está en proceso de patente, y ha sido exhibido en espacios de peso como la tienda del Whitney Museum, LoveHouse y Moda Operandi. En 2025, emergió en exposiciones en París, Nueva York y Virginia, consolidando su perfil como una de las voces más frescas e influyentes en moda y biomateriales. Aunque todavía en desarrollo, sus propuestas simbolizan un futuro donde la creatividad y la ecología convergen. Fuentes: AP News, 10magazine, Caroline Zimbalist.