La joven, de 14 años, vivió uno de los momentos más importantes en el ámbito profesional, cuando del 16 al 20 de octubre de 2024, Quito fue sede del prestigioso FEI Jumping South American Championship, donde Carolina Valencia brilló al clasificar, junto a Sofía Guerrón, al FEI Jumping Children's Classics Final 2024 en México. Este logro consolidó su posición como una de las jóvenes promesas del salto ecuestre ecuatoriano. Para Carolina, el éxito en la equitación radica en la profunda relación con su caballo y en su fortaleza mental: “El caballo sabe cómo te sientes; si estás enojado o piensas negativo, lo percibe. Es mi amigo para toda la vida”. Actualmente, su compañero de competencias es Koki, un caballo de nueve años que llegó de Argentina y que, tras superar una operación, ha demostrado ser su aliado perfecto. Antes de Koki, Carolina entrenaba con Migueles, caballo desafiante que le enseñó valiosas lecciones sobre paciencia y adaptación. Con esta mentalidad, Carolina Valencia no solo representa a una nueva generación de jinetes, sino también la esperanza de llevar el salto ecuestre ecuatoriano a nuevas alturas. “Este deporte requiere paciencia, resiliencia y respeto por el animal. Las caídas pasarán, pero lo importante es levantarse y seguir adelante”. También te puede interesar: Guía Práctica para elegir la indumentaria ideal para entrenar Su recorrido en competencias comenzó desde las categorías más básicas, con un pony llamado Cariño, hasta conquistar torneos nacionales e internacionales. Carolina recuerda con especial cariño su primer trofeo, obtenido a los 10 años, que marcó el inicio de un camino lleno de retos y satisfacciones. Sobre su experiencia reciente en México, donde no pudo competir debido a imprevistos con el caballo asignado, Carolina reflexiona: “Aunque no fue justo, aprendí que siempre habrá nuevas oportunidades para demostrar mis habilidades”. Además de entrenar cinco días a la semana, encuentra en este deporte su momento de paz. Atribuye gran parte de su motivación a su madre y a su entrenador, figuras clave en su desarrollo. También se inspira en el jinete internacional Charles Cook, cuyo esfuerzo incansable es un modelo a seguir. Carolina sueña con representar al Ecuador en eventos de alto nivel como el Gran Premio de Wellington y, algún día, en los Juegos Olímpicos. Aunque le encantaría dedicarse 100% a la equitación, también le interesa explorar estudios en criminología. Destaca la unión y el cariño que define al mundo de la equitación en Ecuador, una comunidad que, más allá de los resultados, valora la relación entre jinete y caballo.