La alta ejecutiva asevera que “hay que concentrarse en los resultados a largo plazo, sin descuidar los resultados inmediatos”. Desde 1975, año en que nació Chaide, se ha convertido en un referente y se ha consolidado la historia de esta empresa, a favor del bienestar y salud de los ecuatorianos. Carmen es una mujer que apuesta por la calidad y el servicio como los ingredientes obligatorios para ganar la lealtad y preferencia de los consumidores. “Nuestro objetivo es satisfacer las necesidades de los consumidores de diferentes perfiles con productos que brinden beneficios y soluciones específicas”, dice. Ese enfoque ha guiado el día a día de la alta ejecutiva de Chaide y productos como: colchones Non flip, Pillow top, Memory Foam, entre muchos más. Hacerlo ha demandado ideas claras, un proceso sistemático de investigación de mercado para conocer las necesidades de los clientes, afinar propuestas y conceptos, así como características y beneficios. Carmen es una mujer que fortaleció su espíritu tras superar la muerte de su esposo, Jorge Stisin. Tuvo que asumir las riendas de una empresa de esas dimensiones. Un interés genuino La alta ejecutiva promueve la formación constante de su personal. Ha apoyado a sus colaboradores a finalizar estudios de posgrado, por ejemplo. Investigación constante La organización cuenta con un Centro de Investigación y Análisis para mantener los más altos estándares en los procesos de producción. Exclusividad de marca El posicionamiento de la marca Chaide también se ha producido por alianzas estratégicas, como la distribución exclusiva de Tempur.