El cáncer de cuello uterino y el cáncer de mama son dos de las enfermedades más frecuentes y letales entre las mujeres a nivel mundial. Aunque son patologías distintas, ambas requieren especial atención en las mujeres, en especial a partir de la pubertad, la adolescencia y la adultez. En el caso del cáncer de mama, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022 se registraron 2,3 millones de casos y 670.000 defunciones a causa de esta enfermedad. Afecta en su mayoría a las mujeres (un 99% de los casos afectan a mujeres, y entre el 0,5% y el 1% de los casos afectan a hombres), a partir de la pubertad en todo el mundo, pero es de mayor incidencia en mujeres adultas. Esta enfermedad se origina como una proliferación de células en el tejido mamario, según Mayo Clinic. La OMS, en su página, explica que el cáncer de mama es una enfermedad en la que células de la mama alteradas se multiplican sin control y forman tumores que, de no tratarse, pueden propagarse por todo el cuerpo y causar la muerte. Las células cancerosas comienzan a desarrollarse dentro de los conductos galactóforos o de los lobulillos que producen leche del seno. Por otro lado, el cáncer de cuello uterino, según el Instituto Nacional del Cáncer (NIH), se origina en las células del cuello del útero. También conocido como cáncer de cérvix, se desarrolla por lo general, de manera lenta a lo largo del tiempo. Antes de que este cáncer se forme, las células del cuello del útero sufren ciertos cambios conocidos como displasia y se convierten en células anormales en el tejido del cuello uterino. Con el tiempo, si las células anormales no se destruyen o se extraen, es posible que se vuelvan cancerosas, se multipliquen y se diseminen a partes más profundas del cuello uterino y a las áreas que lo rodean. De acuerdo a la OMS, a escala mundial, hasta el 2022, el cáncer de cuello uterino era el cuarto tipo de cáncer más común entre las mujeres, con una incidencia de 600.000 nuevos casos aproximadamente. Ese mismo año, más del 94% de las 350.000 muertes causadas por el cáncer de cuello uterino se produjeron en países de ingreso bajo y mediano. La doctora Sonia Acuña, Oncóloga Clínica, especialista en Cuidados Paliativos del Hospital Vozandes, ofrece una visión experta sobre estas enfermedades, da consejos de prevención y habla de los retos que enfrentan los sistemas de salud. Retos y Oportunidades en la Lucha Contra el Cáncer Uno de los principales desafíos en la lucha contra estos tipos de cáncer es la falta de acceso a servicios de salud pública efectivos. En Ecuador, es necesario fortalecer las campañas de concienciación sobre la importancia de la detección temprana y la vacunación contra el VPH. "La educación es clave. Muchas mujeres desconocen la importancia del cribado o sienten miedo de realizarse los exámenes. Necesitamos un esfuerzo conjunto de las instituciones de salud y la sociedad para cambiar esta realidad", concluye la doctora Acuña. También te puede interesar: Maternar sin culpa: cuando el ser profesional afecta el campo laboral En los próximos años, la eliminación del cáncer de cuello uterino es un objetivo global. La Organización Mundial de la Salud ha fijado tres metas para 2030: que el 90% de las niñas estén vacunadas contra el VPH antes de los 15 años, que el 70% de las mujeres sean examinadas con una prueba de alta precisión antes de los 35 años y que el 90% de las pacientes con lesiones precancerosas reciban tratamiento adecuado. A pesar de los desafíos, la prevención y la detección temprana siguen siendo las mejores herramientas para reducir el impacto de estas enfermedades y salvar vidas. Cáncer de Cuello Uterino: una enfermedad que no avisa La Dra Sonia Acuña explica que entre los factores de riesgo del cáncer de cérvix, el principal es la infección por el virus del papiloma humano (HPV) que se contagia de una manera directa con las relaciones sexuales, es decir, es de transmisión sanguínea. Esta causa representa el 90 %. Dentro de los otros factores de riesgo principales está la vida sexual activa sin protección. La especialista hace hincapié en que en los hombres, el HPV no se manifiesta como cáncer y, sin embargo al contagiar a la mujer, le causan mucho daño. Otro de los factores de riesgo es el uso de anticonceptivos orales, los cuales producen que la parte fisiológica del cuello del útero esté más expuesta a ciertos daños directos o mecánicos. Como consecuencia, se produce una alteración en la mutación y se desarrolla como cáncer del cuello del útero. De igual manera, fumar y consumir alcohol son causantes de que se desarrolle esta enfermedad, es otro factor de riesgo para el cáncer del cuello del útero y también el alcohol. Prevención y cuidados Para prevenir y detectar un cáncer de útero, la doctora recomienda un screening de cuello de útero, el cual consiste en la realización periódica de pruebas como el Papanicolaou (Pap) y la detección del VPH en mujeres de ciertas edades, según las recomendaciones médicas. Estas pruebas permiten identificar cambios celulares anormales antes de que evolucionen a cáncer, lo que facilita un tratamiento oportuno y reduce significativamente la mortalidad. La frecuencia del screening varía según la edad, el historial médico y los lineamientos de cada sistema de salud. También se recomienda la vacuna contra el HPV, la cual -según la especialista- debería ser obligatoria y colocada por el Estado; y debería ser aplicada desde los 9 años a 14 años en las niñas; siempre y cuando no hayan iniciado la vida sexual activa . “Hay estudios también que aconsejan a los hombres ponerse la vacuna del HPV. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que con la vacuna del HPV no se garantiza que no haya cáncer de cuello y de útero. Lastimosamente hay otro porcentaje pequeño que es un 10 a 20% de contagios que no tiene relación con el HPV, por tanto toda población debería someterse a un Papanicolau”, menciona. La Dra también enfatiza en la importancia de que el médico que está a cargo de hacer este estudio tenga conocimiento y técnica para hacerlo de manera correcta y desmitificar este examen en la población, fuera de tabús. Cáncer de Mama: La importancia de la detección temprana El cáncer de mama es uno de los tumores más frecuentes en las mujeres y, aunque no es el que registra la mayor mortalidad, sigue siendo una de las principales causas de muerte oncológica. En Ecuador, según la Sociedad de Lucha contra el Cáncer Núcleo Quito (SOLCA), el riesgo de desarrollar esta patología es de 38,2 casos por 100.000 mujeres, ubicándolo en una posición intermedia baja frente a los demás países. Para la doctora Acuña, los factores de riesgo de este tipo de cáncer se dividen en modificables y no modificables. Dentro de la parte hormonal, que son factores no modificables, se encuentra la menarquia antes de los 11 años (primera regla) o una menopausia tardía, a partir de los 55 años. La doctora explica que la importancia del enfoque de la edad radica en que mientras más disposición tenga la paciente a factores hormonales, tiene mayor probabilidad de presentar estos tumores. Otro de los factores de riesgo son los casos en los que la paciente haya sido diagnosticado de otro tumor a una edad temprana como linfomas, y que para su tratamiento de curación, obviamente a la edad de la infancia tiene que recibir radioterapia, en especial en la parte del tórax, como parte del tratamiento. Por otro lado, entre los factores de riesgo modificables está la dieta. “La obesidad sobre todo en las pacientes postmenopáusicas es un factor de riesgo para desarrollar cáncer de mama. Fumar y beber alcohol son factores de riesgo y tienen una curva directamente proporcional, es decir, mientras más alcohol toma, mayor probabilidad de desarrollar cáncer de mama”, comenta. Entre los factores de riesgo modificables están la obesidad postmenopáusica, el tabaquismo y el consumo de alcohol. No tener hijos antes de los 30 años, no amamantar, el uso de anticonceptivos orales y mamas densas también son factores de riesgo. La doctora Acuña subraya la importancia de la detección temprana mediante la mamografía, que se recomienda a partir de los 40 años cada dos años y anualmente después de los 50. “Las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama deben comenzar los exámenes antes y, en algunos casos, complementar la mamografía con resonancia magnética”, explica. Síntomas de Alerta y Tratamientos En el cáncer de mama, algunos de los síntomas de alerta incluyen la aparición de un nódulo en la mama, cambios en la piel o secreción con sangre por el pezón. En el cáncer de cuello uterino, los signos pueden ser más tardíos y manifestarse como sangrado anormal, dolor pélvico o dificultad para orinar. Ambos tipos de cáncer pueden ser curables si se detectan en estadios tempranos. La doctora Acuña destaca que, en el cáncer de mama, los tratamientos varían según la etapa de la enfermedad e incluyen cirugía, radioterapia y terapias dirigidas. En el caso del cáncer de cuello uterino, el tratamiento también puede ser quirúrgico en estadios iniciales, mientras que en casos avanzados se recurre a radioterapia y quimioterapia. a mediante la mamografía, que se recomienda a partir de los 40 años cada dos años y anualmente después de los 50. “Las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama deben comenzar los exámenes antes y, en algunos casos, complementar la mamografía con resonancia magnética”, explica.