Este verano, en un deprimente escenario familiar, el mundo ha tenido que lidiar con devastadores incendios forestales, una ilustración muy visible y muy dañina de la crisis climática. En Estados Unidos, varios estados luchan contra los incendios forestales, incluso en Alaska, donde a mediados de julio fueron destruidos por el fuego más de 1,2 millones de hectáreas de tierra. También te puede interesar: La crisis climática aumentará los incendios forestales un 30% para 2050 En California, tan solo un incendio cerca de la cordillera de la Sierra Nevada quemó más de 6000 hectáreas y obligó a 3000 personas a abandonar sus hogares. Según el diario británico The Guardian, más de 2,2 millones de hectáreas de tierra se quemaron en Estados Unidos este año, aproximadamente un 70% más que el promedio de 10 años. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante una visita a la región de Extremadura, al suroeste del país que ha sido golpeada duramente por los incendios forestales, dijo: “El cambio climático mata: mata a la gente; también mata nuestro ecosistema, nuestra biodiversidad, y también destruye las cosas que como sociedad apreciamos: nuestras casas, nuestros negocios, nuestro ganado”. Sin embargo, aunque este tipo de catástrofes en Europa han llamado la atención pública con muchos titulares de prensa, los que se producen en los países en vías de desarrollo son mucho más devastadores y comunes, puesto que las autoridades a menudo carecen de equipos de extinción de incendios adecuados. Los incendios comienzan debido a una serie de factores que incluyen las altas temperaturas, la humedad y la falta de humedad en árboles, arbustos y pastos. A eso se le suman veranos más largos, más cálidos y secos. Por ese motivo, no es sorprendente que estemos viendo incendios forestales más frecuentes y de mayor duración en todo el mundo. Parece que estos desastres serán aún más frecuentes. Las predicciones del informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, publicado a principios de este año, menciona que los incendios extremos podrían aumentar hasta un 14% para 2030, un 30% para fines de 2050 y un 50% para fines de siglo. Alimentando el cambio climático Mientras las llamas destruyen propiedades, tierras y vidas, por si fuera poco, también liberan CO2, agravando aún más la crisis climática. “Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), los incendios forestales generan hasta un tercio de las emisiones de carbono de los ecosistemas globales, un fenómeno que exacerba el cambio climático”, dice Robert Stefanski, jefe de la Comisión de Meteorología Agrícola de la Organización Meteorológica Mundial. Sin embargo, hay muchos otros factores que contribuyen a los incendios forestales. “La deforestación, el drenaje de la turba, la expansión o el abandono de la agricultura, la supresión de incendios y los ciclos intersemanales como El Niño-Oscilación del Sur, pueden ejercer una influencia más fuerte que el cambio climático en el aumento o la disminución de los incendios forestales" También te puede interesar: Los 37 grandes incendios de 2022, la peor cifra de la última década en España El Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus, de la Unión Europea, reveló que en julio pasado se estableció un récord cuando se liberaron 1.258,8 megatoneladas de CO2 a la atmósfera; más de la mitad de ese dióxido de carbono fue atribuido a incendios en América del Norte y Siberia. Fuente: ONU