Hoy más de 120.000 familias dependen de este cultivo, y el país proyecta superar las 600.000 toneladas de producción en 2025, lo que podría convertirlo en el segundo exportador mundial, por encima de Ghana. Este ascenso no solo despierta orgullo nacional: también plantea preguntas sobre cómo sostener el crecimiento sin comprometer los recursos naturales. En este contexto, empresas como Yara, con décadas de presencia en el agro ecuatoriano, han encontrado un espacio para aportar conocimiento y tecnología. Según la compañía, un programa de nutrición balanceada y eficiente puede incrementar hasta un 43% la productividad de las fincas cacaoteras frente a esquemas tradicionales. Aunque estos resultados dependen de las condiciones de cada productor, el objetivo es claro: mejorar los rendimientos sin degradar los suelos y contribuir al crecimiento proyectado del 10-15% en la industria cacaotera. A través de su campaña “Nutrir el cacao es tu legado”, Yara ha capacitado en 2025 a más de 5.000 pequeños agricultores en temas como salud del suelo, uso eficiente de nutrientes y prácticas de fertilización con baja emisión. Además, es la única empresa de insumos agrícolas en Ecuador que mide la huella de carbono de cada uno de sus productos desde el origen. Gracias a esta práctica, se ha comprobado que los agricultores que adoptan los programas de nutrición de Yara pueden reducir hasta un 71% sus emisiones frente al uso de fertilizantes convencionales. También te puede interesar: Armadillos: ingenieros del ecosistema y guardianes invisibles de la biodiversidad Para muchos actores del sector, este tipo de iniciativas puede convertirse en una pieza clave para que el “boom” cacaotero sea también un ejemplo de sostenibilidad. En medio de este escenario, el compromiso técnico y sostenido de empresas como Yara podría aportar a que Ecuador no solo produzca más cacao, sino que también preserve su suelo, su biodiversidad y el legado de miles de familias cacaoteras. En un momento en que el crecimiento del cacao debe equilibrar productividad y sostenibilidad, los programas de Yara destacan como un apoyo clave para que los agricultores puedan mejorar sus rendimientos, cuidar el suelo y preservar un legado sostenible para las futuras generaciones.