La movilidad sostenible no es un concepto abstracto para BYD, sino un camino recorrido con visión y coherencia desde hace 30 años. Con la innovación tecnológica como base impulsora de este propósito, la compañía está liderando la transición hacia la electromovilidad en más de 70 países gracias a un modelo de integración vertical que le permite diseñar y producir con criterios de eficiencia energética y responsabilidad ambiental. Ese enfoque responde a un objetivo: contribuir a enfriar la Tierra en 1°C. No es un eslogan, es la convicción de una marca comprometida con reducir las emisiones contaminantes mediante la masificación del uso de tecnología y energías limpias, abriendo paso a un futuro en el que la movilidad deje de ser parte del problema para convertirse en parte de la solución. En Ecuador, esta visión se materializa en múltiples iniciativas. BYD está trabajando en ampliar la infraestructura de carga en alianza con Condor Energy, Plug and Drive y Rayo Carga, impulsando un ecosistema que permite acelerar la adopción del transporte eléctrico en todo el país de forma accesible para todos los vehículos y usuarios. Paralelamente, cada vehículo BYD comercializado en Ecuador asegura la conservación de 1.000 m² de bosque en la Reserva Yanacocha, en cooperación con Fundación Futuro y NFTree, aportando a la captura de carbono y a la preservación de especies nativas. También te puede interesar: “La sostenibilidad en la UTPL es un principio transversal que guía la formación, la investigación y nuestra gestión” Éstas y otras acciones suman a una estrategia de sostenibilidad que va más allá del producto, conectando la innovación tecnológica con resultados tangibles en el entorno social y ambiental. Con cada paso, BYD reafirma que la movilidad sostenible no es una aspiración, sino una realidad. Un cambio que se escribe con nombre propio y que ya transforma la manera de movernos en Ecuador y en el mundo.