Para Simón Pérez, Gerente General de Andor Corp, importadora y comercializadora de BYD en Ecuador, el cambio se sostendrá por una razón simple: la matemática del negocio. Con una flota que ya suma unidades operando en ciudades como Guayaquil y Loja, la marca busca que el ahorro operativo se convierta en el mayor argumento para acelerar la transformación del sector. Actualmente, BYD registra cerca de 37 taxis eléctricos en Loja y alrededor de 120 en Guayaquil, a los que se suman 150 unidades del modelo E5 introducidas este año. La estrategia apunta a acelerar la adopción en el corto plazo, especialmente hacia el segundo semestre de 2026 y 2027, cuando la experiencia de los primeros usuarios comience a consolidar la confianza en el mercado. El ahorro como principal argumento El principal argumento está en el ahorro operativo. “El beneficio más importante es el ahorro de la gasolina”, afirma Pérez. Mientras un taxi convencional puede gastar entre USD 500 y USD 600 mensuales en combustible, uno eléctrico reduce ese valor a entre USD 70 y USD 90. En términos anuales, esto representa más de USD 5.000 de diferencia, una cifra que impacta directamente en la rentabilidad del conductor. A ello se suma el mantenimiento. “Un auto eléctrico se realiza los mantenimientos cada 20 mil kilómetros”, explica el ejecutivo, frente a la frecuencia mucho mayor de los vehículos a combustión. Con menos piezas móviles y menor desgaste mecánico, el vehículo eléctrico no solo reduce costos, sino que también minimiza tiempos de inactividad, un factor clave para quienes dependen del auto como herramienta de trabajo. Un modelo pensado para taxi El modelo E5 ofrece una autonomía de hasta 430 kilómetros NEDC. “Es un auto hecho para taxis”, sostiene Pérez. Con un promedio diario de recorrido cercano a los 350 kilómetros, el vehículo cubre la jornada típica sin inconvenientes, aunque exige un cambio en los hábitos: trabajar y luego cargar, principalmente en casa. “El negocio para el taxista no va a ser cargar en calle, sino en casa”, enfatiza. Bajo ese esquema, la compañía impulsa también una red de aproximadamente 150 puntos de carga en el país junto a aliados estratégicos, pensada como complemento para emergencias más que como eje del modelo operativo. Impacto ambiental medible En el plano ambiental, el impacto también es significativo. Según Pérez, un vehículo a gasolina puede generar hasta 65 toneladas de CO2 en su vida útil, frente a 25 toneladas de un eléctrico cargado con energía no renovable. “La diferencia entre los dos, que son 40 toneladas, son más o menos 2.000 árboles”, afirma, dimensionando el potencial de reducción de emisiones en el transporte urbano. Sin embargo, la transición no es solo tecnológica, sino cultural. “Yo creo que es un tema de confianza”, reconoce el ejecutivo. Mientras los conductores de plataformas digitales ya comienzan a migrar con mayor rapidez, el taxista tradicional aún muestra cautela frente a una tecnología que percibe como nueva, pese a los beneficios comprobados. También te puede interesar: El mundo avanza del 84% al 92% en acceso eléctrico pero la desigualdad persiste Casos de éxito Esa brecha empieza a cerrarse con casos reales. Francisco Delgado, taxista de Guayaquil con seis años usando un taxi BYD, lo resume con claridad: “Un cambio total. Una excelente experiencia versus un carro a gasolina. El carro no me ha dado problema y el ahorro es de unos 600 dólares al mes”. Para él, el impacto es tan evidente que “el carro se paga solo” gracias al ahorro en combustible y mantenimiento. Una experiencia similar comparte Néstor Merejildo, quien también opera un taxi BYD desde hace cuatro años en la ciudad. “Trabajo desde las 5 de la mañana hasta las 11 de la noche y el carro no tiene ninguna falla”, asegura. Destaca además la autonomía y la facilidad de carga: “Cargo en casa 8 a 9 horas y me alcanza para todo el día”. Su conclusión es directa: “Gasto más en mantenimiento en un carro a gasolina que en el eléctrico”. Simón Pérez concluye que el taxi eléctrico ya no debe entenderse como un auto convencional, sino como una herramienta tecnológica de movilidad que redefine el negocio. Y en ese cambio estructural, la compañía apuesta a liderar la transformación del transporte urbano en Ecuador.