La trayectoria de Julián Andrés Quintero en el sector de restaurantes supera las dos décadas. Antes de asumir Burger King Ecuador recorrió distintas posiciones operativas, administrativas y financieras dentro de cadenas de alimentos, una experiencia que, asegura, le permitió entender el negocio desde diferentes niveles. “Uno empieza como la mayoría de las personas: auxiliar de bebidas, cajero, mesero; luego pasa a la parte administrativa y va creciendo”, recuerda. Desde julio de 2022 lidera la operación ecuatoriana de Burger King. En cuatro años, la compañía pasó de 16 a 30 restaurantes y actualmente atiende a más de 220.000 consumidores al mes. Su red está presente en Quito, Guayaquil, Cuenca, Manta, Santo Domingo, Daule y Samborondón, y emplea a más de 440 personas. “La intención no solamente es seguir creciendo en el mercado ecuatoriano y llegar a otras ciudades, sino también ir actualizando la marca”, explica Quintero. Una operación que gana escala Julián Quintero y colaboradores de Burger King Pampite, en Quito El ejecutivo sostiene que parte del crecimiento se explica por entender que el consumo no funciona igual en todas las ciudades. Incluso dentro de Ecuador existen diferencias importantes entre Costa y Sierra. “Hay momentos de consumo diferentes. En la Costa, el mediodía puede ser más un momento para satisfacer una necesidad de alimentación y la noche es más de experiencia; en Quito, el almuerzo puede ser mucho más de experiencia y el fin de semana es más familiar”, señala. Esa lectura del mercado se combina con una transformación de la operación. Quintero asegura que los cambios implementados en los restaurantes han mejorado los indicadores evaluados por la franquicia internacional y que Ecuador ha recibido incluso equipos de otros países para conocer su funcionamiento. “Hemos desarrollado el modelo de negocio de una manera rápida y casi como un ejemplo para los demás”, afirma. La aplicación como nuevo punto de contacto La digitalización es otro de los pilares de esta etapa. Burger King lanzó en Ecuador su aplicación para iOS y Android, que incorpora un programa de fidelización, beneficios, promociones y cupones personalizados. “En la medida que compres se te va asignando un valor para que luego puedas venir a canjear y comprar lo que quieras en el restaurante”, explica Quintero. La siguiente fase es profundizar la compra directa desde el teléfono. La compañía trabaja en una funcionalidad que utiliza georreferenciación para identificar el restaurante más cercano, procesar el pedido y organizar la entrega. Esta estrategia se complementa con kioscos digitales dentro de los establecimientos y plataformas de reparto. “Nos estamos adaptando a esa tendencia de consumo”, resume el ejecutivo. Más que vender hamburguesas Burger King también busca construir experiencias alrededor de la marca mediante alianzas con franquicias de entretenimiento. Para Quintero, la estrategia combina dos caminos: las tendencias del momento y la nostalgia. “Burger King se ha propuesto ir un poquito más allá de simplemente el juguete”, señala. En esa lógica, la compañía ha trabajado con licencias como PAW Patrol, Naruto, The Mandalorian y próximamente, Dragon Ball. Estas colaboraciones no se limitan a incluir personajes o coleccionables, sino que pueden extenderse al desarrollo de productos especiales, merchandising y experiencias asociadas a cada franquicia. En el caso de Dragon Ball Z, por ejemplo, Burger King preparó una hamburguesa con pan naranja y una salsa japonesa desarrollada junto con la franquicia, además de una edición limitada de 1.400 camisetas. La intención es conectar con públicos distintos. Mientras franquicias como PAW Patrol permiten acercarse a consumidores infantiles y familiares, otras como Dragon Ball Z, Naruto y The Mandalorian apelan a generaciones que crecieron con esas historias y hoy mantienen un vínculo emocional con ellas. Así, las licencias se convierten en una herramienta para mantener vigente la marca y generar nuevas razones de visita al restaurante. Esta evolución ocurre mientras la marca cumple 44 años en Ecuador. Burger King abrió sus primeros restaurantes en 1982, en Guayaquil, y mantiene todavía su establecimiento de Urdesa como uno de sus puntos históricos. Para Quintero, permanecer durante más de cuatro décadas implica algo más que continuidad comercial. “Para nosotros no es solamente cumplir años, sino tener la oportunidad de llegar a momentos memorables de nuestros consumidores”. La siguiente etapa combinará expansión, remodelación de restaurantes y tecnología. El objetivo es aumentar la presencia de la cadena, pero también fortalecer una experiencia que pueda adaptarse a diferentes ciudades y momentos de consumo. “La intención y el objetivo de nosotros es seguir creciendo al nivel que lo hemos venido haciendo en los últimos años”, sostiene Quintero. Para Burger King, el crecimiento ya no se mide únicamente por nuevos locales, sino también por la capacidad de conocer mejor al consumidor y mantener una relación directa con él dentro y fuera del restaurante. (I) Por: Andrés Calvopiña Cervantes Fotos: Vicente Costales