Buggatti rompió el molde en Ecuador, un país donde la moda de lujo solía asociarse únicamente con las grandes capitales del mundo. Lo que comenzó en 1992 como el audaz sueño de un joven emprendedor ecuatoriano, José Luis Iturralde Moncayo, junto a dos socios italianos y su gran amigo Andrés Ríos, se convirtió en una marca icónica que hoy redefine la elegancia masculina en la región. Con una visión cosmopolita y un olfato infalible para el estilo italiano, José Luis abrió su primera tienda en Quito, ubicada en la avenida González Suárez y Muros, en noviembre de 1993. Desde entonces, desafió la informalidad del mercado local y apostó por una experiencia que combinara lujo, servicio y autenticidad. También te puede interesar: Fuera de balance: ¿Cuál es el próximo paso para el crecimiento, la riqueza y la deuda? Crecimiento sostenido Tres décadas después, Buggatti se ha consolidado como una corporación de referencia, con más de 60 colaboradores y una estructura empresarial completa que abarca áreas de marketing, estrategia, contabilidad y experiencia del cliente. Actualmente, la marca cuenta con cuatro tiendas (dos en Quito y dos en Guayaquil). Moda con propósito La innovación y la sostenibilidad también forman parte del ADN de la marca. Buggatti incorpora fibras sostenibles y materiales reciclados, incluyendo trajes confeccionados con plástico recolectado de los océanos, y se ha trazado la meta de ser carbono neutro en 2026. El impacto de Buggatti en cifras USD 4,5 millones anuales es la facturación promedio de Buggatti. +2.500 clientes activos forman parte de su base. 24 marcas Proyecciones a futuro Con el mercado ecuatoriano consolidado, Buggatti apunta a nuevos horizontes. Su próxima meta es Guatemala, “un país donde aún no existe una tienda con este nivel de servicio ni de marcas”, señala el ejecutivo. Además, se abrirán dos nuevas tiendas de Armani Exchange en 2026.