Allí, en la calle San Ignacio, la pendiente de 60 grados no fue impedimento para que Milton levantara el icónico edificio de diez niveles. En el montado del edificio, cuatro pisos se alzaron al nivel de acceso de la calles, mientras que los otros seis se desplegaron debajo de ella con su característica fachada de hormigón visto. En la actualidad, no es extraño ni coincidencial encontrarsecon materiales expuestos como parte sustancial de la fachada quiteña, pues Milton se encargó de normalizarlo. El brutalismo en sus venas A sus 88 años de edad, el icónico arquitecto recuerda que su relación con la construcción empezó desde la niñez. “Me acuerdo cómo todos los días me dedicaba a romper y reparar mis juguetes”. cuenta sonriente. Los años pasaron y el conocimiento que adquirió por sí mismo lo hizo capaz de aprender a esculpir y moldear tanto en metal como en madera. Las habilidades creadoras de Milton se complementaron en 1958 cuando se graduó de arquitecto en la Universidad Central. Su conexión con el modernismo llegó un año después, cuando emprendió un camino hacia el viejo continente. “Llegué a Francia en 1959 tras ganarme una beca de estudios. Eso me cambió, ya que la arquitectura moderna constituye un lenguaje común de más de 100 años. Los grandes teatros, museos, pinacotecas y el diseño de las ciudades, amplió mi conocimiento y me permitió innovar”, sostiene. Derivado del francés beton brut - hormigón en bruto-, M ilton encontró en el brutalismo el desarrollo de su arquitectura. Su estilo se vio sustentado gracias a la influencia de icónicos arquitectos como Le Corbusier, Gaudí y Neutra; además de otros maestros del Bauhaus como Mies van der Rohe y Marcel Breuer. “En mi estancia en Europa, durante la década de los 60s, aprecié varios edificios construidos bajo esta tendencia que terminó siendo mi preferida a nivel de forma de expresión: a tal punto que lo adopté como pauta de diseño en mi arquitectura”, aclara Milton. Milton Barragán fué unode los tres fundadores del colegio de arquitectos y fue presidente en tres periodos. Modernismo en Ecuador Ya en su regreso a casa, Milton Barragán marcó un antes y un después en la arquitectura nacional. “Él es un reflejo del modernismo no solo para Quito o Ecuador, sino para Latinoamérica. Marcó la pauta de un estilo que se mantuvo por mucho tiempo y que ahora parece renacer”, señala Hernán Orbea, urbanista que fue influido por el trabajo de Milton. La admiración por él se extendió a tal punto que Orbea invirtió cuatro años en la investigación para la creación del libro ‘Milton Barragán Durmet: 60 años de arquitectura’. “La edición comprende 20 de las obras más destacadas de Milton durante sus seis décadas de trabajo”, señala Orbea. Estas piezas fueron escogidas tras un análisis de 120 proyectos de diferente escala y realizados en distintos tiempos. El urbanista, ex decano de la facultad de arquitectura en la PUCE, sostiene que “las obras seleccionadas para el libro significaron una innovación tecnológica en la arquitectura nacional”. Además, según aclara Orbea, significaron la entrada con fuerza de un estilo revolucionario que tenía un lenguaje que criticaba el diseño coloquial republicano.Por: Leonardo Santos