Varias personas ya están habituadas a la Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas, arquitecturas de datos, transformación de los modelos de negocio o las disrupciones en los mercados laborales con las tecnologías. Pero, muy probablemente, esas personas no son lectores de esta revista. Quienes la tenemos en las manos, pertenecemos a una generación de personas “alfabetizadas digitales” y es necesario ser “nativos digitales” para comprender este fenómeno en toda su complejidad. La Cuarta Revolución Industrial se ofrece como una alternativa para mejorar la experiencia global. Esto es un proceso de desarrollo tecnológico e industrial, que está vinculado con la organización de los procesos y medios de producción. Pero, con ella, las desigualdades son aún más pronunciadas. Antes del 2020, se consideraba que estaríamos a tiempo de cerrar la brecha digital. Sin embargo, la experiencia del confinamiento durante la pandemia, el trabajo y los telenegocios mostraron que este “tiempo” jugaba a nuestra contra. El futuro es ahora, si no cerramos las brechas hoy, después será demasiado tarde. Alrededor del mundo, los hombres destinan una hora y 20 minutos al día a los cuidados y trabajo no remunerado, mientras que las mujeres dedican, en promedio, cuatro horas y media. En América Latina y el Caribe, las mujeres “avanzan” en pisos pegajosos, intentan ascender por escaleras rotas para alcanzar techos de cristal que, aunque no se ven, están ahí y truncan sus carreras y sus proyectos de vida. También te puede interesar: Las profesiones del futuro necesitan caminar hacia la equidad Y es en esta realidad en la que la Revolución 4.0 llega para quedarse. Ese futuro que imaginamos está aquí y hay que transformarlo hoy. Es fundamental acelerar la implementación de políticas, planes y acciones concretas para reducir las brechas y alcanzar la igualdad porque los avances tecnológicos traerán nuevas oportunidades, pero como siempre, serán los menos preparados quienes se queden fuera y, en el sector de las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), las mujeres son las más afectadas. Durante el 67 período de sesiones de la Comisión de la Situación Jurídica de las Mujeres (CSW67), los países miembros acordaron que es urgente la necesidad de fortalecer la participación plena, equitativa y significativa del género femenino en la ciencia, tecnología e innovación. También expresan su preocupación por los escasos avances en la reducción de la brecha de género en el acceso y el uso de las tecnologías, conectividad, alfabetización digital y educación. El camino es incierto y veloz. Requiere de reflexión y debate, pero esto no debe centrarse en si habrá cambios o no, si teletrabajamos o no. Es primordial pensar en las acciones que se deben realizar para que los resultados de estos procesos sean inclusivos y justos para todos, especialmente para las mujeres y las niñas.