La iniciativa contempla el uso de un combustible renovable que no requiere mezclarse con derivados fósiles ni modificar los motores diésel existentes, lo que representa una ventaja operativa y económica para su implementación. En la fase piloto participan 17 unidades, entre camiones, autobuses y maquinaria pesada, lo que permitirá evaluar su desempeño en condiciones reales de operación. De confirmarse su eficacia, el proyecto podría escalarse tanto a otras ciudades de Brasil como a mercados internacionales. También puedes leer: Costa Rica impulsa la exportación de sus cultivos sostenibles en alianza con Amazon. A diferencia del biodiésel convencional —que generalmente se mezcla con combustibles fósiles—, este nuevo desarrollo busca eliminar completamente el diésel tradicional, reduciendo así la dependencia de recursos no renovables. Además, el combustible no contiene impurezas nocivas, lo que contribuye a disminuir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero. La producción de este biocombustible comenzó a finales de 2024, aprovechando la alta disponibilidad de materias primas como la soja en la región. No obstante, uno de los principales desafíos es su costo actual, superior al del diésel convencional, aunque se espera que disminuya con la ampliación de la escala productiva. Este tipo de iniciativas se enmarca en una estrategia más amplia de Brasil para fortalecer su industria de biocombustibles, en un contexto donde estos ya representan una proporción significativa del consumo energético del transporte y cuentan con potencial de expansión en los próximos años. En definitiva, el proyecto de Passo Fundo evidencia el potencial de los biocombustibles avanzados como alternativa viable al diésel, tanto por su compatibilidad tecnológica como por su impacto ambiental. Aunque persisten retos en términos de costos, la experiencia piloto podría marcar un precedente relevante para la transición energética en el transporte urbano y pesado. Fuentes: BricsLat, openDemocracy, TV Brics.