La victoria del político de 76 años representa la vuelta de la izquierda al poder en Brasil y concluye un regreso personal triunfal de Lula da Silva, luego de que una serie de acusaciones de corrupción lo llevaran a 580 días de prisión. Posteriormente, las sentencias fueron anuladas por la Corte Suprema, lo que le abrió el camino para postularse a la reelección. “Trataron de enterrarme vivo y estoy aquí”, dijo en un discurso jubiloso ante simpatizantes y periodistas el domingo por la noche, y describió la victoria como su “resurrección” política. “A partir del 1 de enero de 2023, gobernaré para los 215 millones de brasileños, no solo para los que votaron por mí. No hay dos Brasiles. Somos un país, un pueblo, una gran nación”, añadió. Este será su tercer mandato, luego de gobernar Brasil durante dos mandatos consecutivos entre 2003 y 2010. La victoria de Lula este domingo fue la última de una ola en toda América Latina, tras los recientes triunfos de políticos de izquierda en Argentina, Colombia y Chile. Pero Lula da Silva, un exdirigente sindical de origen obrero, ha tratado de tranquilizar a los moderados a lo largo de su campaña. Ha construido una amplia alianza que incluye a varios políticos de centro y centroderecha, incluidos opositores históricos del PSDB, el Partido Socialdemócrata de Brasil. La propuesta de Lula Por un lado, el ex presidente Lula defiende un papel activo de Brasil en la escena mundial y una estrecha relación con los países del hemisferio sur, comoAmérica Latina y África. El ex presidente propone el regreso de las políticas que marcaron sus dos mandatos, entre 2003 y 2011, como la búsqueda de una mayor integración económica de Sudamérica y América Latina. Lula también pretende fortalecer los organismos regionales, como el Mercosur, los Brics, la Celac y la Unasur, de la que Brasil se retiró en 2019. El ex embajador Rubens Barbosa, presidente del Instituto de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior (Irice), evalúa que las promesas de Lula en materia de política exterior siguen siendo genéricas. Para él, la posición del presidente sólo debe quedar clara cuando Lula defina el nombre de su ministro de Asuntos Exteriores. También te puede interesar: Ventajas y desventajas de la devaluación del peso para Ecuador En relación con Sudamérica, el embajador recordó que el comercio de Brasil con los países de la región es menos relevante que con otros socios comerciales como China, Estados Unidos y la Unión Europea, y que sería importante que Brasil ayudara a los demás países de la región a tener una economía estable. “A Brasil le interesa que todos los países de la región crezcan y se integren en este esfuerzo de desarrollo regional”, afirma Barbosa, sin referirse específicamente al programa de los candidatos. El año pasado, las exportaciones brasileñas a Sudamérica ascendieron a USD 34.000 millones, menos que las destinadas a la Unión Europea (USD 36.500 millones), Norteamérica (USD 41.600 millones) y Asia (USD 130.300 millones). Para el ex embajador, América Latina enfrenta un escenario internacional desafiante al lidiar simultáneamente con las consecuencias de la guerra en Ucrania, una desaceleración de la economía mundial, una disputa cada vez más feroz entre Estados Unidos y China, y el calentamiento global, que tiende a afectar la producción agrícola. “La situación internacional obligará al futuro gobierno a prestar mayor atención a lo que sucede en el mundo y a las repercusiones en Brasil”, dijo Barbosa. “Brasil tendrá que mirar hacia adelante, hacia el mundo que viene. No mira hacia atrás. Es mirar el mundo que se está desarrollando, y en qué mundo se inserta Brasil”. La Amazonía y el liderazgo climático Mientras tanto, los ambientalistas observarán de cerca la administración de Lula da Silva, que asume el gobierno no sólo de la nación, sino de las mayores reservas forestales del planeta. Con la destrucción de la vasta selva amazónica alcanzando niveles récord bajo la presidencia de Bolsonaro, Lula da Silva ha dicho repetidamente durante su campaña que buscará frenar la deforestación. Ha argumentado que proteger el bosque podría producir algún beneficio, citando a las industrias farmacéutica y de belleza como beneficiarias potenciales de la biodiversidad. En una entrevista con la prensa extranjera en agosto, Lula da Silva llamó a “una nueva gobernanza mundial” para abordar el cambio climático y enfatizó que Brasil debería asumir un papel central en esa gobernanza, dados sus recursos naturales. Unir a un país dividido Lula da Silva recibió más de 60 millones de votos, la mayor cantidad en la historia de Brasil, rompiendo su propio récord de 2006. También te puede interesar: Principales productos de exportación de Ecuador Pero a pesar de la gran participación de sus seguidores, su victoria fue por un estrecho margen – Lula obtuvo el 50,90% de los votos y Bolsonaro recibió el 49,10%, según la autoridad electoral de Brasil. Su mayor desafío ahora puede ser unificar un país políticamente fracturado. Fuente: Bloomberg Línea, CNN