El mercado mundial de bonos temáticos comenzó en 2007 y surgió como una enorme oportunidad para que los países canalicen -de forma eficaz- los mercados de bonos nacionales e internacionales hacia las inversiones sostenibles, por medio del acceso a crédito. Pero, antes de conocer lo que es un bono temático, es necesario comprender la definición de “desarrollo sostenible”. El Informe Brundtland (ONU, 1987) lo describe como “un desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. A estas necesidades se las entiende como a todas las relacionadas a la supervivencia y al desarrollo humano de todas las personas. En esa lista están, por ejemplo, la necesidad de alimentarse, educarse, estar sanos y vivir en un entorno saludable. En un informe de la CAF denominado “Nuevas alternativas de financiación para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe” (CAF, 2022), se señala que los ODS, establecidos en la Agenda 2030 por la ONU en 2015, son considerados como la principal hoja de ruta que permite a los gobiernos, a las empresas, y a la sociedad civil cooperar para lograr el desarrollo sostenible de las naciones. Entre los principales ODS están el 13, que trata sobre la Acción por el clima; el 5 sobre Igualdad de género; y el 8 que busca impulsar el Trabajo adecuado y el crecimiento económico. Los últimos datos proporcionados por Naciones Unidas (UNEP Finance Initiative, 2018) señalan que para cumplir con los ODS se necesita invertir entre USD 5 y 7 billones cada año. El informe de la CAF señala que dos grandes grupos encargados de distribuir los flujos de financiación son los organismos multilaterales y el sector privado, por medio de bonos temáticos. ¿Qué son los bonos temáticos? BID Invest define a un bono temático como un instrumento de deuda regulado y sujeto al mismo mercado de capitales relacionado al cumplimiento de los ODS. Los bancos obtienen recursos de inversionistas que compran dichos bonos. Estos recursos se destinan, exclusivamente, a proyectos verdes y/o sociales; mientras que CAF recuerda que los bonos temáticos son instrumentos de bajo riesgo. Según el artículo “Por qué los bonos temáticos pueden ser un éxito en América Latina y el Caribe” (BID Invest, junio 2021), hay diversos tipos de bonos temáticos, lo más representativos son: Bonos Verdes: Los recursos son destinados para financiar o refinanciar proyectos verdes, por ejemplo de energía renovable, control de contaminación, vivienda sostenible y eficiencia energética. Bonos Sociales: Título que capta recursos asignados para proyectos con beneficios sociales, por ejemplo, acceso a una vivienda digna, generación de empleo, servicios. Bonos Sostenibles: Los recursos captados son destinados para financiar proyectos que combinen beneficios ambientales y sociales. Bonos de Transición: Títulos que captan recursos para proyectos atados a la transición climática, es decir, relacionados a reducir la contaminación. Bonos azules: Los recursos captados son destinados para proyectos marinos y basados en el océano, que tengan beneficios económicos, ambientales y climáticos. Bonos de género: Estos títulos de renta fija captan el capital asignado a proyectos que apoyen la igualdad de las mujeres. Bonos de ODS: Los recursos que se captan por la transacción de estos títulos son destinados para proyectos con actividades verdes, sociales o climáticas, y que estén vinculados a los ODS. Bonos temáticos: Recorrido de Ecuador Bajo el paraguas de las finanzas sostenibles, los bancos privados ecuatorianos caminan con pasos firmes para incidir en las diferentes industrias del país impulsando el otorgamiento de créditos, a clientes que adopten en sus proyectos los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés). Y para ello, los bancos ecuatorianos han emitido bonos temáticos. Hasta noviembre de 2022, varias entidades financieras privadas emitieron cinco bonos temáticos por USD 429 millones para dar financiamiento verde y social: 2019: Primera emisión de bono verde por USD 150 millones 2020: Primera emisión de bono social por USD 20 millones 2022: Emisión de cuatro nuevos bonos: un bono sostenible por USD 50 millones, un bono de género por USD 100 millones; la primera emisión privada en la región de un bono azul por USD 79 millones y, más recientemente, un bono social de género e inclusión por USD 30 millones. Estos bonos han sido destinados para financiar proyectos de construcción sostenible; a los emprendimientos de las mujeres; al reciclaje y gestión de residuos; a impulsar la producción más limpia; al desarrollo de proyectos de agricultura, acuacultura y manufactura sostenible; a la adquisición de vehículos híbridos y eléctricos, a la compra de equipos de alta eficiencia energética, entre otros. Un mercado que no deja de crecer El informe mencionado anteriormente por la CAF resalta que, en los próximos años, el mercado de bonos temáticos, en especial el de bonos verdes, tendrá un fuerte crecimiento. Según la previsión de S&P Global Ratings, sobre el mercado mundial de bonos sostenibles, en 2022 se emitirán USD 865.000 millones en bonos verdes, sociales, o vinculados, un 16% menos que 2021, cuando la cifra alcanzó el billón de dólares. Según el último informe de septiembre de 2022, hasta este año, la emisión de bonos sostenibles creció fuertemente en los últimos tres años, superando los USD 3 billones en emisiones en circulación en el primer semestre de 2022. “Prevemos que estos activos seguirán contribuyendo a una parte estable de la emisión de deuda global este año, como lo han hecho en la primera mitad. Por ejemplo, esperamos que los bonos sostenibles de las empresas no financieras, los servicios financieros y los sectores de las finanzas públicas estadounidenses e internacionales, donde hemos observado que los datos de emisión son más fiables y comparables, representen el 12% de la emisión total en 2022. Esa sería la misma proporción que en 2021 y en el primer semestre de 2022, a pesar del aumento de la inflación, la creciente probabilidad de recesión y el conflicto entre Rusia y Ucrania, que pesan mucho sobre las condiciones de financiación”, señala el documento de S&P Global Ratings.