Después de un año de asedios por los efectos de la pandemia, el mercado bursátil también demostró en el 2021 haberse embarcado en la senda de reactivación pero, contrario a lo que siempre se espera, esta llegó gracias a un mayor aporte estatal y por una tímida participación de inversores que habla de la desconfianza que podría estar afectando a este mercado. Las cifras dan cuenta de que la Bolsa de Valores de Guayaquil (BVG) y la Bolsa de Valores de Quito (BVQ), las únicas que operan en el país, lograron cerrar el año con USD 15.701 millones de transacción de títulos valores, un 32 % más que el año de pandemia. No obstante, de lo movido el 63% provino del sector estatal (USD 9.947 millones) con la emisión de Certificados de Tesorería (deuda pública) a la cabeza (USD 6.222 millones). El aporte estatal fue clave en un año en que el parqué tuvo que enfrentar cuestionamientos a su imagen institucional por los actos de corrupción de ciertas empresas emisoras y por el descontrol que, según se conoció, hubo en parte de las fallidas inversiones que afectaron al seguro policial, Isspol. No obstante, hay actores bursátiles que se animan a interpretar la realidad, desde la lógica que muestran las cifras. Arturo Bejarano, presidente de Kapital One y exintendente del Mercado de Valores, anota lo cortoplacista que el año pasado se volvió el mercado, con la preferencia que se tuvo en la emisión y adquisición de papel comercial (colocación de títulos a corto plazo, de hasta 359 días) frente a la emisión de obligaciones (de largo plazo, con un rango promedio de entre 3 y 5 años). Las primeras crecieron un 21% con USD 1.030 millones, mientras que las segundas (USD 486 millones) cayeron un 5%. Las brechas se amplían si se los compara con el 2019, año prepandemia (48% versus - 41%, respectivamente). Desde la academia se anota la falta de interacción como uno de los grandes pendientes que tiene que revertir este sector. "Somos una economía chiquita y un mercado con bajas interacciones. Lo hemos visto, con cerca de un 60% por negociaciones del Estado y una menor participación de la empresa privada", dice Juan Manuel García, decano de Economía de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UESS). En eso también concuerda, Xavier Villavicencio, catedrático en Economía de la escuela de negocios, Espae, quien acota “que en el país las empresas que generalmente participan son grandes empresas. Cualquier inversionista pequeño o mediano no está en este mercado. Ambos creen que son los fondos más grandes, especializados, empresas fortalecidas como La Fabril, El Rosado, Mutualista Pichincha, Difare, Promarisco, TÍA, los que normalmente están moviendo este mercado. Lo bueno, dice Villavicencio, "es que cuentan con departamentos de inversión, que saben analizar riesgos, y a la que poco o nada les afecta este tipo de problemas que ha habido en las bolsas”. Fuente: Expreso