La iniciativa busca transformar especies marinas de bajo interés comercial, comúnmente subutilizadas o destinadas a harina de pescado, en un alimento atractivo, accesible y rico en proteínas, hierro, zinc y otros micronutrientes esenciales para el crecimiento infantil. Según análisis técnicos, algunas de estas especies pueden aportar hasta tres veces la cantidad diaria recomendada de hierro y cinco veces la de zinc por porción. El desafío principal del equipo fue lograr una textura y sabor agradables para niños, considerando que el fuerte perfil de sabor del pescado puede ser un factor de rechazo. Para ello se realizaron más de 12 formulaciones y pruebas sensoriales hasta llegar a una fórmula que combina palatabilidad sin sacrificar su valor nutricional. Tambié te puede interesar: FEMSA Salud Ecuador: impacto social y ambiental que transforma comunidades Pese a ser una nación con una de las mayores riquezas marinas de la región, Ecuador enfrenta una prevalencia significativa de desnutrición crónica infantil. Según la Encuesta Nacional sobre Desnutrición Infantil (ENDI) estiman que alrededor del 20 % de los niños menores de dos años sufre de desnutrición crónica en el país, cifra que representa una problemática persistente en bienestar y desarrollo infantil. Organismos como la ONU han señalado que la desnutrición crónica, aunque no siempre mortal, puede desencadenar problemas de aprendizaje, salud y desarrollo a largo plazo y es más aguda en comunidades rurales, donde puede alcanzar tasas superiores al 28 %. El proyecto Blue Food no solo tiene beneficios nutricionales, sino que también apunta a fortalecer la pesca artesanal y la economía costera, al valorizar especies menos explotadas y generar nuevas formas de ingresos para comunidades pesqueras. Según voceros del Viceministerio de Acuacultura y Pesca, las seis especies priorizadas, incluyendo barrilete, lisa, calamar gigante, macarela, pinchagua y hojita, se seleccionaron por su alta disponibilidad, capacidad reproductiva y potencial nutritivo. Las pruebas y análisis técnicos del prototipo se realizan con apoyo del Centro de Servicios para el Control de Calidad de la ULEAM, encargado de evaluar la inocuidad, contenido proteico y niveles de micronutrientes del producto. Para 2026 se prevé avanzar hacia una producción piloto en colaboración con comunidades costeras, con miras a una posible escalabilidad social y económica. Fuente: WWF-Ecuador