Hoy, en su laboratorio de ideas tienen muy claro el concepto de su trabajo: “creamos marcas memorables, espacios y experiencias buscando el carácter único de cada proyecto que haga conexión con sus consumidores”. Eso explica Diana, quien ahora es la Gerenta General y Directora Creativa. Justamente ese es el punto fuerte de BLU!LAB, la diferenciación que ha estado presente en sus trabajos más importantes. Cuando asumen un proyecto, el objetivo es darle personalidad, diseño único y vida. El ingrediente principal es la creatividad. Uno de los ejemplos es el restaurante Mercado Mixtura, ubicado en Cumbayá, en el cual trabajaron el concepto desde el inicio o el Restaurante Ciré, entre otros trabajos importantes. El equipo creativo, que además está liderado por Diana Zambrano CEO y Directora Creativa, Marisol Rosero COO y Directora Creativa y Emilia Wright CFO y Directora de Arte, cree firmemente que los espacios comunican y, por eso, han llamado a su trabajo branding ambiental. Su objetivo se centra siempre en la sensación que una marca transmite en el espacio, gracias a los elementos que añaden. Las socias consideran que el mercado de las tendencias de diseño en Ecuador se están adaptando a nuevas necesidades que surgen de contextos como la irrupción del Internet en Latinoamérica y la disminución de brechas digitales como culturales. “Si hablamos de hace 10 años, que es poco tiempo relativamente, Ecuador era un país cerrado. Ahora la gente tiene acceso a muchos más, viaja más y la migración que hubo en el año 2000 y toda esa salida masiva del Ecuador hizo que la gente empiece a ver otros mundos y sea un país más abierto a nuevas tendencias”, explica Diana. La intervención de BLU!LAB cuando son contratadas por un cliente va más allá de crear un logo, tiene que tener coherencia entre los procesos internos y los valores que promueve la marca. “Porque creemos que solo lo que me da la imagen no es suficiente, el branding va desde cómo te recibe una cajera o cómo se ve el empaque, incluso cómo se presentan las perchas”, menciona Emilia. Su portafolio de clientes es amplio: uno de ellos ha sido el nursery Imagine de Academia Cotopaxi, en esa ocasión la experiencia fue muy gratificante, hicieron los letreros de la guarderia e involucraron a los niños en el proceso, reciclando material de sus casas. “Ese sentido de apropiación y de pertenencia fue espectacular, porque llega a ser algo más trascendental, no solo un letrero”, asegura Marisol. Estos procesos de reciclaje están presentes al momento de contar con los insumos, pues son conscientes de que es una necesidad que está surgiendo en el mundo: una necesidad de respeto hacia el planeta, hacia la gente y hacia los procesos. “De hecho, nuestra oficina es un ejemplo exacto de eso, es un container que le sobró a un proveedor. Le adaptamos, con los mismos tubos y creamos la sala de reuniones”. En este laboratorio de ideas la creatividad se siente en cada rincón, acompañado de su ingrediente principal, la innovación.