BlaBlaCar inició operaciones en Ecuador como parte de una nueva etapa de expansión en América Latina. La compañía, creada en Francia en 2006, llega al país respaldada por una comunidad de más de 29 millones de usuarios únicos activos al año y por más de una década de experiencia en Brasil y México. El lanzamiento incluye también a Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay. Un modelo diferente al transporte bajo demanda El carpooling o automóvil compartido permite que un conductor publique los asientos disponibles de un viaje que ya tenía previsto realizar. Los pasajeros que buscan desplazarse hacia el mismo destino pueden reservar un espacio y dividir gastos como combustible y peajes. “No es un sistema bajo demanda. Yo voy a hacer ese viaje sí o sí y otro usuario se suma al trayecto”, explica Itziar García, Directora Global de Comunicación de BlaBlaCar. Los viajes publicados en la plataforma tienen una distancia promedio de entre 200 y 300 kilómetros, por lo que el modelo está orientado principalmente a desplazamientos entre ciudades. García recalca que no existe ánimo de lucro: “Al terminar el trayecto se comparten los gastos, pero el conductor no obtiene un beneficio económico”. Tanto quienes manejan como quienes reservan un asiento son particulares y no trabajadores de BlaBlaCar. ¿Por qué Ecuador? Antes de ingresar a un país, la empresa analiza aspectos como el acceso a internet, el uso de teléfonos móviles, la cantidad de vehículos por habitante, las distancias entre ciudades y la necesidad de conectar pequeñas localidades. “Creemos que en Ecuador se puede crecer por su alta tasa de digitalización, la necesidad de conectar distintos puntos y el porcentaje de habitantes que poseen un automóvil”, señala la ejecutiva. También puedes leer: Grupo Nutresa acuerda comprar La Universal, histórica empresa ecuatoriana de chocolates y confitería La plataforma también utiliza tecnología basada en inteligencia artificial para identificar puntos intermedios dentro de una ruta. Así, un pasajero ubicado en una localidad pequeña puede incorporarse a un vehículo que pasa cerca de su ubicación, aunque el trayecto haya sido publicado originalmente entre dos ciudades principales. “La inteligencia artificial localiza la posibilidad de compartir una parte del viaje para conectar cualquier punto del país”, afirma García. La compañía se define como un servicio digital complementario al transporte tradicional y no como una operadora de transporte. Ahorro, confianza y sostenibilidad La llegada de BlaBlaCar ocurre en un contexto en el que el costo del combustible representa una presión creciente para los conductores. Según las estimaciones de la empresa, llenar un tanque promedio de 50 litros con gasolina Extra puede costar alrededor de USD 40. Con una media de 2,1 pasajeros que reservan por viaje, el propietario del vehículo podría recuperar más de la mitad del gasto del recorrido. “Los usuarios normalmente llegan a BlaBlaCar por el ahorro económico que supone”, sostiene la Directora Global de Comunicación. La confianza será otro elemento decisivo para el desarrollo de la plataforma en Ecuador. La aplicación incorpora perfiles verificados, validaciones de identidad, teléfono y correo electrónico, además de reseñas y valoraciones sobre experiencias anteriores. “Nos conocemos primero en un entorno digital, interactuamos dentro del automóvil y luego volvemos a la plataforma para valorar lo que ha ocurrido”, explica García. Los usuarios también pueden consultar las preferencias de viaje y acudir al equipo de atención ante una posible controversia. BlaBlaCar sostiene que su red de movilidad contribuye a evitar 2,5 millones de toneladas de CO₂ al año y permitió 120 millones de conexiones durante el último ejercicio analizado. Para García, el impacto parte de una lógica sencilla: más personas se desplazan en un vehículo que ya iba a circular y algunos pasajeros dejan sus propios automóviles en casa. La empresa espera que el ahorro sea la puerta de entrada para los ecuatorianos y que la conexión entre localidades, la confianza y la optimización de recursos consoliden al automóvil compartido como una nueva alternativa para viajar entre ciudades. Por: Andrés Calvopiña Cervantes.