El trabajo resultante se desarrolla en una exposición que invita a la reflexión y comparte las visiones de los diseñadores sobre cómo estos biomateriales podrían moldear hogares del futuro, refiriéndose tanto a los espacios donde vivimos y dormimos, como a nuestro hogar más amplio, el planeta. Los diseñadores consideraron cómo el suelo local debajo de nuestros pies o la cera de xunaán kaab –una abeja sin aguijón originaria de México– podrían contribuir a dar forma al futuro de los materiales. Otros analizaron cómo los desechos de las cosechas de maíz, rambután y tamarindo podrían reelaborarse de una manera que apoye el medio ambiente y las comunidades locales. La exposición invita a los visitantes a considerar cómo podemos diseñar, fabricar y construir nuestros hogares y objetos cotidianos en conexión con el lugar, la cultura y el tiempo, de manera regenerativa. El diseño va desde las paredes físicas que forman un lugar de refugio hasta los objetos que preservan y permiten la alimentación. También te puede interesar: Cómo convertirte en un comprador de moda sostenible Las fotografías de Almendra Isabel acompañan la exhibición, capturando el lugar de origen de cada material para compartir cómo los proyectos pueden crear un impacto positivo para las comunidades y especies locales. Los prototipos se exhiben junto a las materias primas de las que están hechos, conectando paisaje, materia y objeto. A continuación te mostramos algunos de estos proyectos: Artículos de Protección / Taina Campos : “Los artículos de protección son una serie de recipientes que se pueden usar para servir, proteger y transportar alimentos, hechos con cáscara de maíz desechada”. Objetos Migrantes / Bertín López Migrating Objects: apoya las complejas relaciones entre los árboles de rambután y las especies circundantes al desempeñar un papel vital en el ecosistema. El diseño podría ser relevante en otros climas cálidos donde el rambután de la diáspora también ha encontrado un hogar. Tejiendo reliquias / Paloma Morán: transforma la fibra de tamarindo en hilo para explorar posibilidades en aplicaciones textiles. Mientras se utilizan las frutas y semillas comestibles, se desechan la cáscara y las fibras. El proyecto reconsidera el desecho respetando la memoria del material. La alfombra resultante entrelaza técnicas de tejido tradicionales con descubrimientos de materiales actuales. Fuente: Archdaily