Son las 4h30 am y Eduardo empieza su día, es CEO de una empresa líder de tecnología. Mientras se toma un café, revisa su correo electrónico, ya va tarde al aeropuerto. En el camino empieza otra vez ese malestar en el pecho, se siente cansado, ha dormido tan solo 4 horas, pero ahora no hay tiempo para pensar en ello. Esta rutina es más común de lo que parece, es parte de la vida cotidiana de muchos líderes y ejecutivos que muchas veces admiramos por su capacidad de trabajo, resolución y disponibilidad. Sin embargo, detrás de esa eficiencia, se encuentra un ser humano vulnerable. También te puede interesar: Así se construye política pública desde el sector privado El “burnout” o síndrome de agotamiento profesional, caracterizado por el cansancio físico, emocional y mental es hoy más latente. Nos enfrentamos a una sociedad que impone estándares profesionales en términos de rentabilidad y crecimiento, pero que no prioriza el bienestar integral. Según un artículo de Harvard Business Review (2018), el 96 % de los altos ejecutivos reportan haber experimentado alguna vez síntomas de este síndrome. Sumado al sedentarismo, la mala alimentación y falta de sueño, se convierten en una bomba de tiempo que se traduce en enfermedades cardiovasculares, metabólicas y trastornos mentales, que impactan negativamente en la persona y en la gestión empresarial. Este ciclo vicioso se puede romper a través de acciones concretas como: chequeos médicos periódicos, que permiten evaluar salud mental y física; alimentación equilibrada; actividad física regular (150 minutos a la semana); sueño reparador (7 horas por día); desconexión tecnológica programada; y, manejo eficiente del estrés. Implementar estas prácticas demuestra un liderazgo consciente, con visión estratégica, que no solo prioriza el bienestar personal, sino que también fomenta la creatividad, la resiliencia ante el estrés y la capacidad de inspirar a otros. Invertir en bienestar integral es una decisión estratégica que asegura la productividad, la sostenibilidad y la visión empresarial a largo plazo. Por: Dra. Ivonne Gaibor Viteri, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, y subdirectora de Consulta Externa