Con un fondo de mil millones de dólares, se ha lanzado BID para ciudades y regiones, una iniciativa piloto de cinco años que proporciona acceso directo a préstamos y garantías de inversión que acerque los objetivos de desarrollo sostenible en la región. También puedes leer: OTAN aprueba histórica meta del 5% del PIB en gasto militar para 2035: división por el rechazo de España y presión de Donald Trump “Las necesidades son tremendas. Tanto en la creación de estructuras resilientes o verdes como en repensar las ciudades para una población que está envejeciendo”, explica Tatiana Gallego, directora de la división de desarrollo urbano y vivienda del banco. “Vimos que había una gran oportunidad de pasar de las donaciones a los préstamos”. Carreteras que conecten comunidades apartadas, mejora en las infraestructuras locales, urbanismo verde. Las opciones de elegibilidad son infinitas. Y Gallego se enfoca en cuatro: los Gobiernos subnacionales tendrán que presentar un proyecto de alto impacto, que contribuya a la Agenda 2030, que no desplace al sector privado, “sino que pueda establecer alianzas con él” y que estén disponibles a ser acompañados en un proceso de monitoreo por el BID. “Iremos en la búsqueda de la mejor eficiencia. Vamos a acompañar a los Gobiernos subnacionales a través del ciclo de proyecto: desde que se conceptualiza, durante la ejecución y la evaluación y hasta el repago”, cuenta por teléfono. Asimismo, estas ciudades o municipios tendrán que contar con un análisis crediticio positivo y tener vía libre por parte del Gobierno central para poder endeudarse con ellos. ¿Cómo acceder a los préstamos? El proceso constará de cuatro partes. Inicialmente, se realizará una evaluación inicial de las propuestas recibidas, en la que el BID examinará la legalidad y la solvencia de estos gobiernos subnacionales, donde evaluará la gobernanza, la salud fiscal y la capacidad institucional de los mismos. Por otra parte, se prepararán los proyectos y las ciudades o municipios recibirán asistencia técnica para preparar los proyectos. Este periodo incluye apoyo para la estructuración, la contratación y el cumplimiento de las políticas del banco multilateral. También te puede interesar: El Estrecho de Ormuz: Un corredor marítimo que concentra tensiones, petróleo y poder En una tercera parte, se estructurarán los préstamos en función del riesgo crediticio, con condiciones como tenor de 10 a 15 años, con un período de gracia de tres a cuatro años. La financiación será otorgada en dólares o en moneda local y oscilarán entre los 20 y los 100 millones para beneficiar a un mayor número de operaciones. Más adelante, los proyectos serán examinados y aprobados por el Directorio Ejecutivo del BID. Se requerirá la no objeción por escrito del gobierno nacional. Por último, como explica Gallego, el BID supervisará la ejecución de los proyectos y los resultados en materia de desarrollo. Cinco años después de la conclusión del proyecto piloto, se realizará una evaluación formal. “Creemos que esto va a ser una gran oportunidad”, insiste la experta. Fuente: El País