Según datos de la consultora Ideal BI, las importaciones crecieron un 5% en valor y un 1% en volumen durante los tres primeros meses del año. Esta dinámica refleja un comportamiento del consumidor enfocado en etiquetas de mayor valor, consolidando una tendencia que acumula al menos dos años. El fenómeno se atribuye a una mayor selección en el consumo de las clases de mayor poder adquisitivo, aunque Ideal BI también señala una "elitización forzada", causada por la caída en la importación de vinos básicos ante inventarios elevados y la desaceleración del comercio minorista. El cambio de preferencia se evidencia en los países de origen. En las importaciones desde Portugal, principal proveedor de Brasil, la región de Alentejo superó por primera vez a los Vinhos Verdes, ofreciendo botellas de gama más alta. Este interés internacional posiciona al país como un destino clave frente a la caída del consumo en Europa y las barreras arancelarias en Estados Unidos. Te puede interesar: Chokao 2026 convierte al cacao ecuatoriano en una vitrina global de negocios La evolución del sector se reflejará en ProWine São Paulo 2026, evento que reunirá a más de 2.000 productores y estrenará la presencia directa de elaboradores de champán y nuevas delegaciones internacionales. Malu Sevieri, CEO de Emme Brasil y directora de la feria, explicó que la captación de nuevos clientes requiere educar al comprador ante la complejidad de las etiquetas, proceso acelerado desde la pandemia con el aumento de importadores activos (de 500 a más de 1.200). A pesar de los costos tributarios que afectan la competitividad del vino local frente a etiquetas importadas, las proyecciones para el sector se mantienen optimistas. El mercado brasileño alcanzó un volumen anual de 18,3 millones de cajas de 9 litros (un 4% más que el año anterior). Sevieri proyecta que el consumo per cápita del país podría duplicarse en diez años, pasando de los 3 litros actuales a 6 litros anuales. Fuente: Bloomberg Línea