Según el informe Fakes and Dupes in Consumer Goods de Statista, el 31% de los consumidores de la Generación Z en Estados Unidos afirma comprar dupes de manera activa, una proporción superior a la de millennials (25%), Generación X (9%) y baby boomers (4%). En el segmento de belleza, cerca del 70% de los jóvenes de esta generación asegura adquirir con frecuencia alternativas a productos de maquillaje y cuidado de la piel de alta gama. El crecimiento de esta tendencia responde a varios factores. Por un lado, el aumento de precios en las marcas premium ha impulsado la búsqueda de opciones más accesibles. Por otro, las redes sociales han democratizado el acceso a comparaciones de productos, permitiendo que los consumidores evalúen alternativas en tiempo real y compartan recomendaciones con millones de usuarios. TikTok, Instagram y YouTube se han convertido en los principales motores del fenómeno. De acuerdo con Statista, el 49% de los consumidores ha sido influenciado por contenidos en redes sociales para comprar productos falsificados o dupes. Los populares videos de “dupe reviews” comparan directamente artículos de lujo con opciones más económicas, poniendo a prueba fórmulas, ingredientes y resultados. Te invitamos a leer: Levi’s convirtió su logo cubierto en una estrategia de branding durante el Mundial 2026 La tecnología también está acelerando esta transformación. El informe revela que el 25% de los consumidores de la Generación Z utiliza herramientas de inteligencia artificial para encontrar alternativas más económicas, comparar precios o recibir recomendaciones personalizadas. Esto ha reducido las barreras de búsqueda y ha facilitado el acceso a productos similares a los de lujo. Sin embargo, el auge de los dupes también plantea desafíos para la industria. Aunque estos productos no buscan engañar al consumidor como ocurre con las falsificaciones, la línea entre ambos conceptos puede ser difusa. Además, Statista advierte que el 15% de los consumidores que adquirieron productos falsificados reportó reacciones alérgicas y el 10% necesitó atención médica, lo que pone sobre la mesa preocupaciones relacionadas con la seguridad y la calidad. Más allá del ahorro, el fenómeno refleja un cambio cultural más profundo. Para la Generación Z, el lujo ya no está definido únicamente por la exclusividad o el prestigio de una marca, sino por la experiencia, los resultados y la relación entre calidad y precio. Este nuevo comportamiento está obligando a las empresas de belleza a replantear sus estrategias, fortalecer su propuesta de valor y encontrar nuevas formas de diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo. Fuente: Statista (Fakes and Dupes in Consumer Goods), Merca2.0.