Su historia de emprendimiento nace en 1980, en su etapa universitaria, cuando decide crear, junto con Eduardo Macía (su exesposo y socio), esta empresa en el garaje de la casa de su padre en Bogotá. Al inicio, la receta de los waffles estuvo basada en un libro inglés, hasta que un día, una cliente le dijo a Fernández, que los waffles eran “terribles” y les regaló la receta que se usa, con gran aceptación de sus clientes y comensales, hasta la actualidad y en todos los restaurantes de la cadena. Esta anécdota la contó en una entrevista al diario El País de Cali. Una empresa que apoya a las mujeres Crepes & Waffles se caracteriza por ser una empresa con propósito, y su trayectoria lo respalda. La organización tiene una política de contratar a mujeres, especialmente víctimas de conflictos domésticos y madres solteras, las cuales comprenden más del 90% de la nómina de sus negocios. “Conocí las difíciles condiciones de vida con que llegaban los empleados porque desde el comienzo me tocó trabajar mano a mano con ellos. Yo hacía crepes, creaba los productos, les daba el toque secreto… y me enteraba de sus problemas”, cuenta. Por ello, uno de los pilares del éxito de Crepes & Waffles y Beatriz Fernández es preocuparse por el bienestar de sus colaboradores, otorgándoles beneficios como medicina prepagada, programas de vivienda propia, capacitación constante, un clima laboral libre de racismo y el apoyo a las mujeres cabeza de familia. La importancia del valor humano Beatriz Fernández ha mencionado en numerosas ocasiones la importancia del valor humano dentro de su compañía para alcanzar el éxito, aunque poco ha hablado sobre los procesos que existen internamente para no ceder ante la presión que puede haber en un restaurante. Por ello, la CEO asegura que hay “una cultura organizacional con enfoque artístico”, es decir, que el foco está en desarrollar las habilidades de su personal por medio de un aprendizaje kinestésico.