Si bien la Carita de Dios este año cumplió sus 489 años de historia -fundada un 6 de diciembre de 1534- y su antigüedad calza con haber parecido un campo divino, nunca fue considerada una ciudad mágica, tampoco fue un espacio de amplias riquezas o sinónimo de ambición para civilizaciones ajenas. Quito no tenía grandes castillos y casas de múltiples secretos a ser resguardados. Entonces, ¿en qué se parece a la literatura mitológica? la respuesta es sencilla: estar resguardada por un gigante de más de 80 metros de altura. Ubicada en la calle Venezuela, en las faldas de la Loma de San Juan, la Basílica del Voto Nacional es el gigante dormido que resguarda la entrada al Centro Histórico de Quito. Por sus dimensiones y estilo estuvo considerado como el templo neogótico más grande de América, además de ser el templo religioso más alto de Hispanoamérica hasta el 2017, cuando fue alcanzado por la Catedral basílica de Nuestra Señora del Rosario de Manizales. La magnificencia de La Basílica se refleja en sus 140 metros de largo por 35 metros de ancho, alcanza los 30 metros de altura en su parte central y 74 metros en el crucero. Sus torres frontales cuentan con 115 m de altura desde donde se aprecia una espectacular vista de la ciudad. En este lugar, las gárgolas han sido reemplazadas por cóndores, aves símbolo de Ecuador. Un inicio de más de 100 años de historia Los inicios de este colosal monumento datan de 1883, cuando el padre José María Matovelle, fundador de los Padres Oblatos, impulsó su construcción. En un principio, se esperaba que La Basílica se elevase en el sector de El Belén, sin embargo, los estudios de suelo imposibilitaron su construcción, por lo que el nuevo lugar seleccionado fue la quinta de la familia Hurtado en Santa Prisca. La conexión cultural con Europa era evidente, por lo que se designó al francés Emilio Tarlier como arquitecto de la obra. Su experiencia previa en obras de gran similitud en Francia, España e Inglaterra fue clave para levantar la Basílica en Ecuador. En un principio, la obra ya se puso en marcha, pero los problemas de financiamiento postergaron la fecha inaugural. Tanto así que recién en 1892 se colocó la primera piedra, hasta llegar a 1988 cuando finanalmente fue inaugurada. A pesar de que su construcción tomó casi 100 años, la Basílica del Voto Nacional comenzó a operar antes de inaugurarse finalmente. Hasta 2017, fue la obra más alta del país. Una fachada vistosa La mayor parte de las esculturas que adornan los nichos de las fachadas aún no han sido colocadas, y tras estudiar detenidamente los planos originales, se calcula que terminar las 230 efigies tendrían un valor superior a dos millones de dólares. En los planos originales se utilizan figuras de santos y personajes importantes de la vida política, social, militar y religiosa del país, realzando así la historia ecuatoriana. Rigiéndose al estilo gótico, la fachada principal del Voto Nacional está constituida por torres altas, que en los planos originales debía alcanzar los 105 metros de altura, pero luego de algunos estudios técnicos, relativos a previsiones de fenómenos telúricos principalmente, se acordó bajar la altura solamente a 78,23 metros. La torre más alta, conocida como “Torre del Cóndor”, está a 83 metros de altura, y en lugar de gárgolas presenta solamente cóndores, ya que ellos necesitan esta altura para volar. Una mirada arquitectónica y religiosa En una conversación con el Padre Ernesto León, Superior General de la Congregación de Misioneros Oblatos, señaló que La Basílica en un templo de gran relevancia en la comunidad. “Se encuentra en permanente construcción y al mismo tiempo en constante restauración e intervención. Es el templo más grande de Latinoamérica, con 16 pisos y aún existe una gran cantidad de detalles que están por hacerse. Solo para completar la fachada frontal y lateral se necesitan más de 100 esculturas”. Una de las novedades interesantes de este templo son los rosetones. Se trata de un tejido de vitrales que expresan la flora del pueblo ecuatoriano. Actualmente, la Basílica del Voto Nacional es un libro abierto de investigación continua, que ha servido para construir investigaciones en diversas áreas del conocimiento y que es motivo de investigación para una tesis doctoral en conjunto con la Basílica del Voto Nacional de Bogotá que se empezó a construir en 1912. Los Padres Oblatos, custodios de este bello monumento, les decimos a los lectores de la gran familia EKOS, Feliz Navidad y un año 2024 lleno de las bendiciones del cielo.