La reducción del ingreso real cambia la capacidad de endeudamiento de los agentes económicos y, por lo tanto, genera más presión respecto al peso de la deuda en el total de ingresos. Esto, a la larga, se evidencia en los indicadores de morosidad y en la calidad de la cartera de crédito. La morosidad de la cartera de crédito es un indicador que se calcula en base a la relación de la cartera vencida y contaminada (que no devenga intereses) sobre la cartera total. En sí, mide el porcentaje del monto de crédito que no se está recuperando.Pese a la desaceleración de la economía ecuatoriana en 2019 frente a 2018, en el sistema de bancos privados, al cierre del primer semestre de este año, se observó una ligera reducción en la tasa de morosidad, la misma que pasó del 3,02% al 2,95% de la cartera total. Citibank, una institución orientada al segmento corporativo, prácticamente no reporta morosidad en su cartera de crédito. Banco Coopnacional es otra entidad que presenta datos significativamente bajos, al registrar un índice de 0,4%. Dentro del segmento de bancos con activos mayores a USD 1.000 millones, Banco Internacional, Banco Bolivariano y Banco Guayaquil son los de menor morosidad con tasas inferiores al 2% y ocupan el top 5 de las instituciones financieras con menor morosidad del sistema. Al analizar la morosidad por segmento de crédito, se muestra que aquellos de consumo ordinario (6,91%), microempresa (5,14%) y consumo prioritario (4,90%) son los de mayor morosidad. Mientras que los créditos enfocados a empresas en el segmento comercial y productivo reportan tasas inferiores al 1%. Respecto a 2018, los créditos de consumo ordinario aumentaron su morosidad de 6,4% a 6,91%, los de microempresas pasaron de 5,09% a 5,14%; mientras que, los créditos de consumo prioritario bajaron su morosidad de 5,07% a 4,90%.