La alianza entre Banco Pichincha y Rabobank entra en una nueva etapa. La cooperación, iniciada en octubre de 2019 y renovada hasta octubre de 2028, busca fortalecer el financiamiento agroalimentario mediante asistencia técnica, innovación, sostenibilidad y una gestión de riesgos adaptada a la realidad del campo ecuatoriano. Más que una relación financiera, el acuerdo funciona como una plataforma para transferir conocimiento, conectar cadenas productivas y desarrollar soluciones especializadas. Una alianza que nació del campo Rabobank nació hace cerca de 130 años en Países Bajos como una cooperativa fundada por agricultores que no tenían acceso al crédito. Ese origen explica su especialización global en alimentos y agricultura y el trabajo de Rabo Partnerships con instituciones financieras de mercados emergentes. “Vimos en Banco Pichincha un socio con un compromiso real con el desarrollo del país, no solamente con las grandes empresas, sino también con los pequeños productores de las cadenas productivas”, explicó Joris Timmers, Director de programas de Rabo Partnership. El trabajo conjunto contempla asesoría técnica, capacitaciones, pasantías, visitas de especialistas y recorridos de estudio en Países Bajos. También facilita la conexión entre empresas internacionales vinculadas con Rabobank y productores ecuatorianos de sectores como cacao, camarón, banano y flores. “Vamos a mantener lo que hemos hecho durante estos años: compartir conocimiento, buenas prácticas y también las experiencias que no han funcionado, desde gestión de riesgos hasta inteligencia artificial”, señaló Federico Rossi Canepa, Advisory Program Manager de Rabo Partnerships. Resultados en crédito e inclusión Según las cifras presentadas por Banco Pichincha, su participación en el financiamiento del segmento agro pasó del 15% al 30% en cinco años. El crédito destinado a productores agropecuarios creció de USD 421 millones a USD 1.503 millones, mientras que el financiamiento para cadenas de valor aumentó de USD 451 millones a USD 885 millones. Los clientes agro con cuenta pasaron de 225.000 a 619.000 y los usuarios atendidos en zonas rurales crecieron de 432.000 a 661.000. La estrategia incluye productos diferenciados para actividades como banano, camarón, cacao y palma, cuyos ciclos productivos requieren plazos y condiciones específicas. Los recursos se destinan a tecnificación, riego, infraestructura, capital de trabajo y operaciones de comercio exterior. Víctor Peñaherrera, Gerente Comercial Agrícola de Banco Pichincha, explicó que ciertas inversiones en riego tecnificado pueden generar eficiencias de hasta el 30% en los costos del productor. La alianza también ha impulsado programas de educación financiera que ya beneficiaron a más de 1.100 clientes del sector. La hoja de ruta hasta 2028 se concentrará en mejorar la gestión de riesgos, optimizar finanzas y tesorería, incorporar metodologías ágiles, desarrollar productos sostenibles y aplicar criterios climáticos al manejo del portafolio. También impulsará la digitalización, el uso responsable de inteligencia artificial y la vinculación de pequeños productores con empresas ancla, tecnología y conocimiento. Para Timmers y Rossi, la rapidez de Banco Pichincha para adaptar las recomendaciones internacionales a la realidad ecuatoriana ha sido una de las principales fortalezas de la alianza y una base para profundizar su impacto en el campo. (I) Por: Andrés Calvopiña Cervantes Fotos: Vicente Costales