A nivel mundial, se estima que desperdiciamos alrededor del 30% de los alimentos que compramos, lo cual no significa necesariamente que los dejemos abandonados, sino que incluso lo utilizamos incorrectamente en nuestras comidas. Por ello, nacen los bancos de alimentos, una idea que surgió en los Estados Unidos, en la década de 1960; cuando un agricultor presenció a una mujer sacando comida de la basura en un restaurante. La mujer explicó que esa comida alimentaba a sus cuatro hijos, gracias a las donaciones del restaurante; así nos cuenta Federico Recalde, Director Ejecutivo del Banco de Alimentos Diakonía. El ejecutivo comenta que el concepto de los bancos de alimentos llegó a Ecuador a través de Monseñor Antonio Arregui, Exarzobispo de Guayaquil. Durante una reunión con el Arzobispo de Bogotá, aprendió sobre este nuevo concepto social, que se estaba implementando en la capital colombiana, importado de Europa. Por ello, en 2011, nace el Banco de Alimentos Diakonía, a cargo de la Arquidiócesis de Guayaquil. Desde el inicio, el Banco de Alimentos recibía donaciones esporádicas de diversos productos, pero carecía de una infraestructura adecuada. En 2012, se llevaron a cabo las primeras colectas de alimentos, que se realizan cada año en el mes de octubre, lo que les permitió obtener productos como: arroz, aceite, azúcar, granos y alimentos enlatados. Estas recaudaciones resultaron exitosas, ya que la gente prefiere donar alimentos. Otra misión de Diakonía es prevenir el desperdicio de comida en los mercados, restaurantes y hogares a través del rescate de frutas y verduras. También te puede interesar: Envases sostenibles: las empresas como gestores de cambio Un operador logístico social Diakonía colabora con 173 instituciones sociales certificadas y realiza auditorías para garantizar el uso adecuado de los productos entregados. También rescata alimentos de la industria y trabaja de la mano con empresas como: Almacenes Tia, Alpina, Grupo Bimbo, La Favorita, Nestlé, Nirsa, Pronaca, entre otras. Además, brinda apoyo logístico en operaciones de emergencia junto a la Arquidiócesis de Guayaquil. Ha enfrentado algunos desafíos, como inundaciones, el terremoto del 16 de abril y la pandemia de Covid-19. “Estos eventos demostraron que somos el principal operador logístico social del país. Antes del terremoto manejábamos un promedio anual de 250 toneladas, pero después del desastre aumentamos a casi 900 toneladas. Desde entonces, hemos experimentado un crecimiento exponencial del 50% cada año”. Durante la pandemia, este banco ha gestionado donaciones propias de casi 3.500 toneladas y han establecido convenios con instituciones como el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), la Prefectura del Guayas y el Municipio de Guayaquil, trabajando en 11 provincias y colaborando con la empresa privada a través del programa Juntos Alimentamos Más.