El cierre del primer trimestre de 2026, los indicadores del sistema bancario privado evidencian un entorno de confianza sostenida por parte de los ecuatorianos, acompañado de una gestión técnica y profesional de los recursos. Este desempeño se refleja en el crecimiento simultáneo de depósitos, crédito y patrimonio. Al 31 de marzo de 2026, según la Superintendencia de Bancos, los depósitos alcanzaron USD 62.621 millones, con un crecimiento anual del 13,9%, lo que confirma que la economía mantiene el dinamismo observado al cierre de 2025. En paralelo, la cartera de crédito creció 13,2% anual, llegando a USD 53.286 millones. La asignación del crédito evidencia un enfoque claro hacia la reactivación: el 60% se destinó a sectores productivos, mientras el 40% apoyó el consumo. Este balance permite sostener tanto la generación de empleo como la demanda interna. Solidez financiera y capacidad de respuesta Los bancos privados continúan mostrando indicadores sólidos. El nivel de provisiones permite cubrir 2,1 veces la cartera improductiva, reforzando la capacidad del sistema para enfrentar riesgos. A esto se suma un patrimonio de USD 7.654 millones, con un crecimiento anual del 11,9%. También te puede interesar: “La banca ecuatoriana está sólida y preparada para enfrentar los desafíos” Rentabilidad con impacto en el crédito El ROE (rentabilidad sobre patrimonio) se ubicó en 13,4% a marzo de 2026. Esto significa que por cada USD 100 invertidos por los accionistas, los bancos generan USD 13,4 en utilidades. Este indicador permite analizar la rentabilidad en relación con la capitalización. A pesar de su recuperación, aún se mantiene por debajo del nivel prepandemia de 2019 (13,6%). A 2024 el ROE de la banca es menor a otros 8 sectores de la economía ecuatoriana Sin embargo, la rentabilidad es un componente clave para la expansión del crédito. Por normativa, por cada dólar adicional de patrimonio, un banco puede otorgar hasta USD 9 en préstamos, lo que convierte a las utilidades en un motor directo del financiamiento.