En este contexto, desde 2020, iniciamos con nuestro grupo de investigación un estudio comparativo sobre el desempeño estructural y la sostenibilidad de diferentes sistemas constructivos utilizados en viviendas de interés social en Ecuador. A partir de 2025, el enfoque se ha centrado en un análisis detallado de la sostenibilidad entre estos dos sistemas estructurales: el bahareque, basado en el uso tradicional de caña Guadua, y el hormigón armado, ampliamente utilizado en la construcción moderna. Para la evaluación de sostenibilidad, aplicamos el modelo MIVES (Modelo Integrado de Valor para Evaluación de Sostenibilidad), una herramienta multicriterio que incorpora dimensiones económicas, ambientales y sociales. Este modelo permitió analizar indicadores como costos de construcción, consumo de recursos, emisiones de CO2, confort, tiempo de ejecución y seguridad en obra. Los resultados mostraron que el sistema de bahareque obtuvo un índice de sostenibilidad 17,5% superior al del sistema de hormigón armado. Desde la perspectiva económica, el uso de materiales locales como la caña Guadua redujo los costos estructurales en un 38% y los costos de cubierta en un 29% en comparación con viviendas de hormigón armado de similares dimensiones. En el ámbito ambiental, el bahareque presentó una huella de carbono considerablemente menor, generando solo el 27% de las emisiones incorporadas asociadas al sistema de hormigón. Esto se debe al bajo procesamiento energético de sus materiales y a la reducción en transporte gracias al uso de recursos locales. Desde el componente social, encuestas realizadas a expertos valoraron positivamente la adaptabilidad del bahareque a contextos locales, su rapidez de ejecución y el menor riesgo en obra. Aunque el hormigón obtuvo mejores calificaciones en estandarización y percepción estética, el sistema tradicional demostró una mayor alineación con los principios de sostenibilidad social. Además, el estudio evidenció la flexibilidad del modelo MIVES para ajustarse a distintas prioridades. En todos los escenarios evaluados —ya sea priorizando criterios económicos, ambientales o sociales— el bahareque mantuvo su superioridad en términos de sostenibilidad. También te puede interesar: Materiales reciclados: sustitutos del agregado fino en el concreto Estos hallazgos refuerzan la necesidad de replantear los paradigmas constructivos actuales, promoviendo sistemas que integren conocimientos tradicionales, reduzcan el impacto ambiental y fortalezcan las economías locales. No obstante, se reconoce que para lograr una implementación masiva del bahareque es fundamental acompañar su desarrollo con acciones complementarias, como la capacitación técnica, el control de calidad en construcciones informales y la actualización normativa, siguiendo el ejemplo de Colombia con su Ley de la Guadua. Por lo tanto, el bahareque no solo representa una opción estructural viable para la vivienda social, sino que constituye una respuesta integral a los desafíos de sostenibilidad en el sector de la construcción. Por esta razón, continuamos investigando y aplicando a fondos de financiamiento con el objetivo de construir una vivienda a escala real que permita validar su desempeño ante sismos. Cabe destacar que los modelos numéricos ya han evidenciado un comportamiento estructural favorable frente a eventos sísmicos, aspecto crucial en un país como Ecuador, clasificado como zona de alto riesgo sísmico. Actualmente, hemos concluido la construcción de muros a escala en bahareque y nos encontramos en la etapa de análisis de resultados, lo cual dará lugar a futuras publicaciones científicas que permitan seguir respaldando el potencial de este sistema. Por: PhD. Natividad García Troncoso, Coordinadora Maestría Estructuras Civiles de ESPOL