Hace 40 años, Ecuador se convirtió en el primer capítulo de Ayuda en Acción en América Latina. La organización inició sus operaciones en el país con una misión enfocada en reducir la pobreza y la desigualdad, generando oportunidades para que las comunidades construyan su propio futuro. Cuatro décadas después, su aniversario abre una reflexión sobre los avances alcanzados y las brechas que aún persisten en la ruralidad ecuatoriana. También te puede interesar: Ecoterra: 8 años impulsando una limpieza más consciente en Ecuador Durante este periodo, Ayuda en Acción ha acompañado a más de 680.000 personas, ha trabajado en 17 de las 24 provincias del país y actualmente mantiene presencia en Pichincha, Esmeraldas, Carchi, Imbabura, Chimborazo, Cotopaxi, Azuay, Santa Elena y Morona Santiago. “Celebrar 40 años no significa solamente mirar atrás. Significa reconocer cuánto hemos avanzado, pero también escuchar las voces de las comunidades que todavía enfrentan desafíos que requieren respuestas urgentes y sostenibles”, señala Fiorella Mackliff, Directora País de Ayuda en Acción Ecuador. Uno de los principales desafíos sigue siendo el acceso a agua segura. Según el boletín, seis de cada 10 personas en zonas rurales consumen agua contaminada, una realidad que también afecta al 36,7% de niñas y niños menores de cinco años. Frente a ello, la organización ha contribuido a que más de 176.000 personas cuenten con agua potable y ha construido, rehabilitado o fortalecido más de 410 sistemas de agua. Además, impulsó la Escuela Nacional del Agua, orientada a fortalecer la gestión comunitaria y la protección de fuentes hídricas. El desarrollo económico rural también ha sido un eje central. Ayuda en Acción ha fortalecido más de 60 organizaciones campesinas vinculadas a cadenas productivas de cacao, café, lácteos, cuyes y otros productos. A través de procesos de producción sostenible, comercialización y valor agregado, más de 8.000 personas incrementaron sus ingresos en promedio un 20% durante los últimos seis años en zonas rurales de Azuay, Cotopaxi, Carchi e Imbabura. La organización también ha trabajado en igualdad de género, protección de la niñez, movilidad humana y respuesta humanitaria. Más de 35.700 mujeres han participado en sus proyectos; más de 113.000 niñas, niños y adolescentes han formado parte de distintas iniciativas; se han creado más de 20 espacios seguros en zonas rurales y se fortalecen más de 35 defensorías comunitarias. En movilidad humana, Ayuda en Acción ha atendido a más de 255.000 personas y ha brindado ayuda humanitaria a más de 82.000 personas ante emergencias. A 40 años de su llegada, el campo ecuatoriano muestra avances en organización comunitaria, reconocimiento de derechos y participación territorial. Sin embargo, la pobreza, la desigualdad, la falta de acceso universal a agua segura, la violencia y la necesidad de empleo digno siguen marcando la agenda rural. “El cambio ocurre cuando tienen oportunidades, herramientas y espacios para liderar su propio desarrollo; por eso seguiremos creando oportunidades que transforman vidas en Ecuador”, concluye Mackliff.