El panorama general del trabajo femenino en cuanto a cantidad de mujeres que acceden a desempeñar una tarea en una empresa no ha cambiado en los últimos tiempos. Si bien es difícil cambiar los patrones culturales que existen históricamente en las empresas, promover una equidad de género debe ser una responsabilidad de todos. Aún cuando el contexto actual por Covid-19 nos afecta a todos, cuando el trabajo se ve amenazado, siempre comienza por los puestos de menor escala, de menor salario o de los menores beneficios. ➤ Ver también: El 45% de las mujeres latinoamericanas considera que tiene más dificultades para acceder a cargos altos Desde Great Place to Work®, tenemos una mirada inclusiva de la fuerza laboral y analizamos los datos con esa perspectiva. Cuanta más diversidad de ideas, más preparadas estarán las organizaciones para servir a clientes cada vez más exigentes y cambiantes. Cuanta más inclusión hay de esa diversidad, más voces estarán siendo escuchadas al interior de los equipos y más posibilidad de innovación existirá para llegar a esos consumidores. Pero la inclusión requiere una mirada de equidad previa. Requiere partir de la base de que todos sin importar quiénes seamos, qué lugar ocupemos en la organización o de dónde vengamos, tengamos las mismas oportunidades. Para eso es que nos contrataron, sin importar el género que tengamos. Para sentirse incluidos, todos los empleados tienen que tener la habilidad de poder compartir qué es lo que los hace únicos, tener un sentido de pertenencia con sus compañeros de trabajo y creer firmemente que todas las personas dentro de la organización son tratadas de manera equitativa. Por: Denise Peña, Great Place to Work® Uruguay