La Kumbre de Sostenibilidad 2026, organizada por Ekos el 22 y 23 de abril, consolidó una agenda orientada a acelerar el impacto positivo desde la empresa, la innovación, la conservación y la conciencia ciudadana. El encuentro combinó conferencias, foros, reconocimientos y espacios de conexión que pusieron en valor las buenas prácticas del país. La agenda incluyó la entrega de certificaciones ODS y reconocimientos a empresas, ONG, iniciativas ambientales, voceros de impacto y emprendimientos sostenibles. Voces que impulsan la sostenibilidad Laura Melo, Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en Ecuador, inició el evento enfatizando que: “El desarrollo sostenible no es una aspiración lejana, es una tarea urgente y profundamente compartida. Ningún actor puede lograrlo solo; la palabra clave es alianza”. Por su parte, Emilio Uzcátegui, Concejal del Distrito Metropolitano de Quito, abordó el concepto de responsabilidad intergeneracional al señalar: “Tomar decisiones hoy que no comprometan el bienestar de mañana nos obliga a replantear cómo producimos, qué producimos y con qué propósito lo hacemos”. Desde el Gobierno, Gabriela Sommerfeld, Exministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, subrayó el papel determinante de la sostenibilidad en el escenario global: “La sostenibilidad ha dejado de ser una opción para convertirse en un requisito ineludible para la supervivencia y la competitividad en el mundo”. Finalmente, Ricardo Dueñas, CEO de Grupo Ekos, mencionó que: “Esta cumbre no es un espacio de reflexión pasiva. Es una plataforma de acción. Hemos construido una agenda rigurosa y conectada con los desafíos reales, convocando a líderes que no solo entienden los problemas, sino que han demostrado que es posible una transformación positiva”. La inauguración de la Kumbre de Sostenibilidad 2026 dejó en evidencia que el camino hacia un futuro sostenible exige decisiones inmediatas, cooperación efectiva y coherencia entre discurso y acción. Liderar con propósito: la coherencia como ventaja estratégica El foro, moderado por Jessica Faieta, Senior Fellow de la Jackson School of Global Affairs de Yale, planteó que hoy no basta con crecer, innovar o rendir cuentas. Las empresas enfrentan una exigencia creciente de legitimidad social y coherencia entre lo que dicen y lo que hacen. En ese contexto, el propósito se consolida como un criterio para sostener decisiones, cultura, reputación e impacto. Sebastián Joffre, Gerente General de Laboratorios Bagó del Ecuador, abordó el propósito desde una mirada personal. Señaló que las organizaciones trascienden cuando logran conectar el sentido individual de sus colaboradores con una visión corporativa clara. Además, destacó que diversidad, inclusión, escucha activa, ética, calidad y accesibilidad son ejes clave para traducir el bienestar en acciones medibles. Esteban Valencia, CEO de PwC Ecuador, enfatizó que el propósito es motor de confianza, transformación y crecimiento. A su criterio, la coherencia no se improvisa: se construye con decisiones consistentes, integridad organizacional y una cultura capaz de generar valor sostenible en el mercado, incluso en entornos de alta presión. Arturo Martínez, Director General de FEMSA Salud Ecuador, puso sobre la mesa la relación entre rentabilidad e impacto. Señaló que generar resultados económicos no está reñido con aportar al país, fortalecer a los colaboradores y responder a desafíos estructurales. La coherencia, afirmó, se demuestra en la operación diaria y en soluciones colaborativas. Guillermo Lasso Alcívar, Presidente Ejecutivo de Banco Guayaquil, aterrizó el propósito en la experiencia del cliente y subrayó que la coherencia implica ejecutar antes de comunicar. Desde la moderación, Faieta destacó que liderar no es tener todas las respuestas, sino construir confianza en contextos de incertidumbre. El encuentro dejó una conclusión común: el propósito cobra valor cuando pasa del discurso a la acción. El propósito empresarial cobra valor cuando se traduce en cultura, decisiones coherentes y confianza sostenible.