“Así como yo, el planeta tampoco tiene Plan B”. Comenzó reconociendo con franqueza su pasado como alguien poco consciente del impacto ambiental, a pesar de trabajar en una de las industrias más contaminantes del mundo: la audiovisual. “Esto nos agarra a todos. Y mire, se lo dice un tipo que era muy irresponsable ambientalmente, que además pertenece a una de las industrias que más contamina a nivel mundial, que es la industria audiovisual”. Con ejemplos concretos, explicó cómo una sola producción cinematográfica genera toneladas de desechos en vestuarios, escenografías y plásticos de un solo uso. “Solo por vasos plásticos, una producción de 200 personas puede desechar 1.600 vasos al día”, ilustró. Narró un momento de cambio que comparó con una "llamada para ser mejor persona", a partir de la cual empezó a comprometerse activamente con causas ambientales, colaborando incluso con iniciativas como las promovidas por la Pachamama, centrada en tratamientos ambientales innovadores. Además, dirigió la serie “P#t@s redes sociales”, la cual ganó el sello medioambiental Ema Gold Seal, el primer reconocimiento de este tipo en Latinoamérica, lo que motivó a otras producciones a seguir este camino. Jorge Ulloa argumentó que la sostenibilidad ya no es opcional, sino un requisito vital para las empresas, y destacó casos de marcas globales como Unilever (que incrementó en 61% las ventas de sus marcas comprometidas con el medioambiente) o Patagonia (que logró vender un 30% más tras lanzar una campaña que incentivaba a no comprar innecesariamente; así mostró cómo la responsabilidad ambiental también puede convertirse en ventaja competitiva También demostró el poder del consumidor para impulsar cambios industriales, con ejemplos como el rediseño del personaje de Sonic o el retorno al logo original de Gap, ambos impulsados por la opinión de los usuarios. También mencionó a KIA, una marca que históricamente era parte del problema ambiental por ser una fabricante de autos, pero que se reinventó para convertirse en un referente de sostenibilidad. “Kia pasó de ser parte del problema a ser parte de la solución. Hoy lidera proyectos de limpieza oceánica y ha rediseñado sus procesos y materiales para tener un impacto positivo. Por eso son hoy la marca de autos más vendida en el Ecuador”, enfatizó Ulloa. Llamó a usar esa misma fuerza para exigir a las empresas y gobiernos políticas ambientales reales, subrayando que el cambio inicia desde lo personal, con acciones cotidianas como reutilizar fundas, reducir el tiempo de ducha o presionar a empresas a adoptar mejores prácticas. Cerró con una reflexión sobre la importancia de las Islas Galápagos como tesoro mundial en riesgo, y motivó a la audiencia a convertirse en agentes de cambio, usando su voz y su consumo como herramientas de presión social para proteger el planeta.