Mientras los aeropuertos se enfocan en reducir las emisiones directas (Alcance 1 y 2), su estrategia a largo plazo incluye el uso de combustibles de aviación sostenibles (SAF) para abordar las emisiones indirectas (Alcance 3). Aeropuertos en Dubái, Roma y Sofía han adoptado estrategias de electrificación para reducir su huella de carbono. La integración del hidrógeno como combustible también es clave para un transporte aéreo sostenible, aunque requiere significativos recursos de energía limpia. También puedes leer: El junio más caluroso de la historia se registra con niveles récord La descarbonización de la aviación es un desafío crítico. Muchos aeropuertos están desarrollando hojas de ruta para alcanzar objetivos de sostenibilidad y certificaciones bajo el esquema ACA. A corto plazo, deben evaluar su huella de carbono y reducir las emisiones directas. A largo plazo, los SAF deben ser una parte esencial de la mezcla de combustible, apoyados por mandatos regulatorios como los de la Unión Europea, que exige un 2% de SAF para 2025, 6% para 2030 y 70% para 2050. La electrificación de operaciones también es una estrategia clave. El aeropuerto de Dubái ha instalado 15.000 paneles solares, Roma-Fiumicino ha desarrollado grandes plantas fotovoltaicas, y Sofía está transitando hacia una flota de asistencia en tierra eléctrica. Estos esfuerzos demuestran la viabilidad de las estrategias de descarbonización y resaltan la necesidad creciente de electricidad en los aeropuertos. También te puede interesar: Las islas de plástico oceánicas ocupan alrededor de 7 millones de kilómetros cuadrados Finalmente, el uso de hidrógeno como fuente de combustible y la colaboración entre aeropuertos, fabricantes y aerolíneas serán fundamentales para un futuro sostenible en la aviación. Fuente: World Economic Forum