Hoy es difícil no pensar en esas grandes mansiones, sus torres y sus rechinantes pisos de madera sin antes pensar en fantasmas, apariciones en sus largos corredores y fenómenos paranormales. Alfred Hitchcock hizo que generaciones enteras no tomaran una ducha en paz al convertir una de estas mansiones en el Motel Bates; las distintas versiones de los Locos Addams (con todo y humor) la consolidaron como lugares oscuros, plagados de murciélagos y Amityville (una de las cintas donde la casa es la mala de la historia) presentó una mansión de este estilo como un recinto que albergaba presencias demoníacas. Sin embargo, no siempre fue así. La Gilded Age, el boom de la arquitectura Victoriano Antes de la llegada de Hollywood, las mansiones de estilo Victoriano eran símbolo de opulencia y estatus. Las secuelas de la Guerra Civil estadounidense desaparecierons con la llegada de la llamada Gilded Age o la Era Chapada en Oro, el último periodo de la era Victoriana y que supuso la ostentación del crecimiento económico de Estados Unidos. El despunte financiero puso en la cúspide a una nueva clase rica que encontró en la arquitectura Victoriana una forma de gritar a los cuatro vientos su condición y construyó muchas de estas casas tomando algunos elementos de la arquitectura del medioevo europeo como las grandes torres y ventanales hiperdecorados. La reinterpretación estadounidense de esa propuesta arquitectónica generó un nuevo estilo de mansión caracterizado por la distribución desequilibrada de torres y torretas, detalles como los adornos conocidos como pan de jengibre y los techos Mansard, destacados por su inclinación y las tejas talladas minuciosamente.También te puede interesar: Las películas de terror más taquilleras en 2023 El interior de la Mansión Victoriana: el origen de su relación con el terror Y si en el exterior la arquitectura Victoriana resultaba impactante, es en el interior de estas imponentes construcciones donde comienza a surgir la asociación con el cine de terror. Las extensiones de estas casas eran tan grandes que históricamente se les describe como inmensos “laberintos” donde solía haber distintos ambientes y habitaciones dedicadas a todo tipo de actividad, desde las recámaras convencionales hasta cuartos específicos para todo tipo de actividad. Bibliotecas, observatorios, de dibujo, de belleza… La configuración de estos y el poco uso que se les daba favoreció la idea de concebir estas mansiones como “un laberinto de espacios que están ahí para atraparte en lugar de ayudarte”, según ha explicado a medios Adam Lowest, profesor de cine de la Universidad de Pittsburgh. De ahí que Del Toro, no haya escatimado esfuerzos en plantear la gran mansión de “La Cumbre Escarlata” como una verdadera casa con rincones vivientes. El poco uso que se le daba a las habitaciones atiborradas de mobiliario y la amplitud de dimensiones es otro de los motivos que hizo del estilo Victoriano, un referente del cine de terror. Expertos han explicado que para tratar de resguardar los muebles caros, los propietarios de estas mansiones solían colocar cortinas gruesas que impedían el paso de la luz del sol. Además, el exceso de mobiliario y adornos complicaba las labores de limpieza y mantenimiento, que traía consiguió la acumulación de polvo, telarañas y “la clase de cosas que asociamos con lo embrujado”. “Los Locos Addams”, el fenómeno que definió el estilo Victoriano con el terror La primera Guerra Mundial cimbró incluso a la arquitectura, y la casa Victoriana se convirtió en la antítesis del trazo urbano estadounidense que obra de arquitectos modernistas como Frank Lloyd Wright. Ante las líneas simples y depuradas, el estilo se mostraba mórbido y obsoleto. “Produjo las más grotescas” construcciones, refería el Washington Post de aquel movimiento en un artículo de 1934. El declive era claro y el llamado del modernismo llevó a que pronto las mansiones Victorianas protagonizaran postales de abandono y deterioro. Algo que, lejos de fantasmas, explican expertos, se atribuye a los altos costos de mantenimiento que requerían. Pero fue la cultura pop la que acabó por cimentar la arquitectura Victoriana estadounidense como la máxima expresión de las películas de terror gracias a la llegada de la tira cómica de “Los Locos Addams” a fines de los 30. Luego de más de una década, una viñeta mostró que la lúgubre familia habitaba una mansión Victoriana. Su creador, Charles Addams, llegó a señalar que simplemente eligió una casa de ese tipo porque resultaba más fácil para los sustos. El resto es historia, aquel estilo arquitectónico quedó para siempre vinculado a los encantamientos, embrujos y fenómenos paranormales.También puedes leer: Donde el terror domina la pantalla Hitchcock, Guillermo del Toro y hasta Scooby Doo consolidan el estilo Victoriano con el terror “Aún bajo la luz del día, este lugar resulta un poco siniestro”, espeta Alfred Hitchcock en el trailer donde recorre la mansión usada como el Motel bates. Para cuando el filme se estrenó en 1960, el estilo Victoriano ya estaba íntimamente asociado al terror. Cintas como “Amityville”, las versiones fílmicas de “Los Locos Addams”, caricaturas como Scooby Doo y películas como “Los Otros” terminaron por encumbrar ese estilo arquitectónico como el recinto embrujado por excelencia. Aunque hay quienes con maestría lo han llevado a otro nivel. Si no, que le pregunten a Guillermo del Toro, que convirtió una caso de este estilo en un lugar con vida propia en “La Cumbre Escarlata”. Fuente: AD