En el marco de Expo Construcción 2025, el panel “Arquitectura verde y eficiencia constructiva: experiencias y perspectivas desde la academia” reunió a destacados representantes de universidades ecuatorianas para reflexionar sobre cómo la formación académica impulsa la sostenibilidad en el sector. Participaron Rafael Vélez, decano de Arquitectura de la UDLA; Carlos Miquel, coordinador de Áreas de Construcción de la USFQ; Rebeca Gallegos, decana de Arquitectura de la UIDE; Gabriela Mejía, docente investigadora de la PUCE, y como moderador, Mauro Cepeda, CEO de Arch-Bio. Los ponentes coincidieron en que la sostenibilidad ya no es un elemento diferenciador, sino una condición esencial en toda formación arquitectónica y constructiva. Desde la PUCE, Gabriela Mejía destacó la integración entre arquitectura e ingeniería como parte de una visión educativa interdisciplinaria. En la UIDE, Rebeca Gallegos enfatizó el trabajo con proyectos reales dentro del campus para aplicar los principios de sostenibilidad en contextos locales. Por su parte, Carlos Miquel subrayó que en la USFQ la sostenibilidad se enseña desde las bases, con énfasis en los materiales, el diseño pasivo y la arquitectura vernácula como ejemplos de sabiduría constructiva adaptada al entorno. Rafael Vélez explicó que la UDLA trabaja bajo tres agendas estratégicas: la transversalidad de la conciencia sustentable y digital, la acreditación internacional bajo estándares de sostenibilidad, y la investigación aplicada en proyectos de impacto, como materiales innovadores y escuelas verdes. Todos coincidieron en que el egresado de arquitectura debe ser un agente de cambio, capaz de liderar equipos interdisciplinarios y comunicar el valor de la sostenibilidad con visión técnica y humana. El panel cerró con una reflexión sobre las denominadas “power skills”, las habilidades blandas que hoy definen el liderazgo profesional. Pensamiento crítico, comunicación efectiva, trabajo colaborativo e innovación fueron señaladas como herramientas clave para afrontar los desafíos de un futuro donde la arquitectura sostenible será tanto un deber como una oportunidad para transformar las ciudades y la manera de construir en Ecuador.